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Rojo sobre blanco

"No es preciso estar todo el santo día dando forma a estadísticas cuando lo único que pasa es que se ha practicado un fútbol malo"

"Tiene pinta de que el relevo en el banquillo se decidió con una antelación que nadie sospechaba"

"No es preciso estar todo el santo día dando forma a estadísticas cuando lo único que pasa es que se ha practicado un fútbol malo"Miguel Acera

Hay para escoger, con lo que duró la exposición del balance y el turno de respuestas de Jon Uriarte y Mikel González, lo difícil consiste en decidir por dónde empezar. Después de tantas desilusiones y disgustos, por aquello de elevar el ánimo de cara al futuro, cabe la tentación de arrancar con el mensaje en clave optimista del presidente, quien cree que el Athletic se halla ante una “oportunidad” la próxima temporada. Lo razonó apoyándose en tres argumentos: “una plantilla de primerísimo nivel, un técnico que es referencia mundial y un calendario mucho más despejado”. Sucede que solo esto último es objetivamente cierto y alentador, pues los jugadores serán casi los mismos que defraudaron el curso pasado y, bueno, el contraste internacional de Edin Terzic es tan exitoso como escueto, así que lo de referencial acaso sea excesivo.

Justo un año atrás, cuando Uriarte celebraba los logros del equipo, dijo que tocaba “gestionar el éxito”. Resulta obvio que no se ha hecho y la apreciación trasciende al primer equipo, engloba al filial y al femenino. Los tres se han movido entre el insuficiente y lo discreto.

Este martes, una vez más, Mikel González se afanó en anestesiar al personal con una retahíla de datos, sí esos que son tan importantes para los inquilinos de Ibaigane, aunque únicamente conducen de modo más enrevesado a la conclusión de la que participa cualquier seguidor de las andanzas de los chicos de Valverde. No es preciso estar todo el santo día dando forma a estadísticas cuando lo único que pasa es que se ha practicado un fútbol malo, a secas. En ataque, en defensa, a balón parado, en movimiento, en casa y fuera, contra buenos y contra malos.

La tónica ha durado nueve meses y siempre con una tendencia a peor, nadie ha sabido ponerle remedio. Pero es agua pasada porque en adelante imperará “un nuevo liderazgo”, encarnado en Edin Terzic. Además, se fichará a un especialista en balón parado y se ampliarán el área de rendimiento y el servicio médico. El líder Ernesto Valverde deja el cargo, pero los responsables del club, empezando por el director del fútbol, se mantienen en su puesto.

Es complicado definir los logros de González y conste que sus méritos lo son asimismo de quien le puso en un cargo que iba a ser “la piedra angular del proyecto” y aún mantiene la apuesta. Uriarte admite su preocupación por el fracaso de la mayoría de los fichajes, lo que incluye a alguno de los llegados bajo el eufemismo de “a coste cero”. Le preocupan más si la inversión es importante. Pues saquen la cuenta: Djaló, Areso, Herrera y Maroan. Solo este cuarteto sale por un pico.

Podría sumarse a la lista de éxitos a Laporte, pero según González se trata de un “jugador muy importante y muy titular”. Lo segundo es verdad, no lo primero: ni se hubiese encajado el doble de goles que un año antes, ni resentido el quehacer del resto de la defensa de forma tan evidente. Qué va a decir quien avala estas adquisiciones tan poco prácticas: pues, por ejemplo, que Valverde no quiso traer algún cedido en el último mercado invernal y que todos los asuntos de su competencia lo fueron asimismo del entrenador.

Más gracia tuvo la respuesta de Uriarte a la posibilidad de una destitución de Valverde en vista de la deriva del equipo. Aseguró que el técnico nunca puso su cargo a disposición de la directiva y que esta valoró no tocar a Valverde por su experiencia, conocimiento y sintonía con la caseta. Apostilló que, por si acaso, estaban “preparados”. ¿En serio? ¿A quién del organigrama hubiesen recurrido? ¿A alguien de fuera en año electoral?

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Pero la palma se la llevó el relato sobre la elección de Terzic. Aseguró el presidente que González contactó con el alemán en un congreso, que luego se aprovechó el partido del Athletic en Dortmund para intensificar la relación y más adelante, no especificó fecha, Jon Berasategi, director general del club, y él mismo se reunieron con Terzic en Madrid. Se supone que este encuentro sirvió para sellar el compromiso, pero obsérvese que el choque con el ex conjunto de Terzic se celebró el 1 de octubre.

Pregunta al canto: ¿desde cuándo sabía Uriarte que Valverde se iba? Respuesta: seguir técnicos es una labor constante “y Terzic nos pareció interesante, pero aún desconocíamos cómo iría el año y la posición de Ernesto”. A partir de aquí, cada cual que elabore su propia teoría, pero tiene pinta de que el relevo en el banquillo se decidió con una antelación que nadie sospechaba. Y así se entiende mejor el signo de la campaña: el contexto no era el mejor para reflotar una nave sin rumbo desde el otoño. ¿Quién debe entonces asumir o compartir responsabilidades? No vale con recordar y “no es excusa, que este tipo de temporadas son habituales en la historia del Athletic”. Si se gestiona mal, seguro.