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Erredakziotik

Asier Diez Mon

Selectividad natural

La chavalería conoció ayer su calificación de la PAU, un triste acrónimo que no le hace sombra a la mítica selectividad, por no hablar del histórico error de cargarse la EGB. La nota de la Prueba de Acceso a la Universidad, se dice, es la llave del futuro y las últimas semanas se han visto por las calles a amas y aitas arrastrando los pies lamentando que su desdendencia se lo juegue todo a una carta. Como si a partir de septiembre fueran a encontrar todas las puertas abiertas o tuvieran efectivamente la herramienta con la que hacer frente a cualquier cerradura. Tal vez el error sea dar tanto valor a este examen o, formulado de otra forma, restar importancia al trabajo continuo realizado durante todo el curso. Cuestión de porcentajes, tal vez sería más lógico el 70-30%. Pero más allá de las opciones que abre la nota de la sele, hay que poner en valor una circunstancia irrebatible: la edad. DEIA publicó el pasado lunes una interesante información, Elegir una carrera con 18 años: un reto para adolescentes y padres, en la que se apuntaba que uno de cada cinco jóvenes no acaba los estudios y un 6,5% cambia de titulación. También se apuntaba que elegir una carrera solo por sus salidas laborales puede ser un error. Sin olvidarse de que hay personas que no terminan trabajando en el área que han estudiado. Después de la PAU llega la selectividad natural, la capacidad de adaptarse al entorno y de buscar un camino laboral que sea estimulante en el plano vital. Es tal vez la tarea más compleja. La buena noticia es que hay opciones formativas para encontrar ese equilibrio.