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Barrutik

Lo que se lleva Errejón

Recuerdo una conversación con mi aita cuando Jordi Puyol fue investigado por corrupción. El impacto de la noticia por ser el protagonista quien era, un político respetado por su rigor y maneras extraordinarias para la negociación. Un político que trasladaba firmeza. Sin embargo, en 2014 el propio ex president catalán admitió lo que había negado esta entonces, que tenía dinero irregular en Suiza pasando a engrosar la lista de personajes políticos que han sido corrompidos. Hoy, aquella decepción y sorpresa palidece al lado de lo que va a ser el ‘Caso Errejón’. Estoy en estado de shock. La cascada de informaciones que van apareciendo sobre lo sucedido abre en mí un estado de indignación y asombro a partes iguales. Primero, porque la víctima de Errejón ha presentado una denuncia afirmando que el líder de Sumar había abusado de ella sin su consentimiento cuando ha sido el propio Errejón uno de los mayores defensores del ‘solo sí es sí’. Segundo, por su maniobra de tratar de ponerse la venda antes de la herida para explicar lo inexplicable en un comunicado publicado en redes sociales, dejando entrever que su salud mental le ha llevado a comportamientos “tóxicos” y patriarcales. Tercero, porque ahora comienzan a salir los champiñones que dicen que algo ya se sabía, caso de Pablo Iglesias. O peor, que hubo compañeras de partido que a otra supuesta la víctima le dijeron que dejara pasar la cosa. Cuarto, porque Sumar y Más Madrid algo sabían y su lideresa, Yolanda Díez, sigue sumida en un semi silencio. Quinto, porque Sumar a pesar de haber advertido a Errejón que “controlase su vida personal”, como publica El País, le mantuvo en cargos de responsabilidad. No es salud mental, es machismo puro y duro. Una bomba de relojería que se lleva por delante muchas cosas. Con el tiempo acertaremos a ver qué.