Vaya por delante que nunca he tenido ninguna simpatía por el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, pero cuando en mayo de 2010, metió la tijera recortando un 5% el sueldo a los funcionarios y congelaron las pensiones, entre otras medidas, fue la gota que colmó el vaso. Por cierto ¿saben quién votó a favor de esas medidas tan “progresistas”? Un tal Pedro Sánchez Pérez-Castejón (¿les suena de algo?).

Dirigentes del PP, no se vengan arriba porque ustedes tienen mucho que callar y les vendría bien tener la boca cerrada.

Y ahora resulta que un juez de la Audiencia Nacional imputa a Zapatero por presunto contrabando, fraude fiscal, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, falsedad documental y organización criminal. Como no puede ser de otra manera, hay que mantener la presunción de inocencia pero la cosa pinta muy mal.

Y en mi cabeza aún resuenan unas palabras suyas: “Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho” (sic). Señor Zapatero, una cosa es predicar y otra dar trigo.