Es fascinante que sigamos creyendo en la “magia” de la gratuidad. Habría que avisar que Osakidetza no se financia con el salitre del Cantábrico, sino con el generoso “mordisco” de nóminas e impuestos. Decir que la sanidad es gratis es como pensar que el menú de una boda te sale a devolver porque no te trajeron la cuenta al postre.

Menos mitología y más pedagogía fiscal: lo que no se paga en ventanilla se paga en la declaración de la renta. Que la televisión pública nos aclare que aquí el único que regala algo es el contribuyente; lo demás es simplemente gestión (más o menos afortunada) de nuestro propio dinero.

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Gastos de incineración

La noticia de que Euskadi ha puesto fin a la obligación de que los pacientes paguen por la incineración o gestión de los restos de amputaciones culminada con la opinión de algunos afectados exclamando vía cadena publica que para eso la sanidad vasca es gratuita ,flaco favor pedagógico hace a medios e instituciones de todos.