Queremos dirigirnos a quienes más nos importan: los pacientes y sus familias.
Cada día nos esforzamos por acompañar, cuidar y proteger a personas que atraviesan momentos muy duros. Pero la falta de personal y de recursos hace que ese acompañamiento no siempre pueda ser tan cercano, seguro y humano como nos gustaría.
La unidad, con 28 camas, cuenta con ratios insuficientes, lo que nos obliga a asumir riesgos y a trabajar al límite. A veces una sola TCAE, (depende de pruebas médicas), debe de atender toda la planta. Esta falta de profesionales hace que sea muy difícil vigilar riesgos, acompañar a los pacientes y garantizar un entorno seguro y tranquilo.
Esta insuficiencia repercute en aspectos esenciales: detección de conductas auto lesivas, supervisión de pacientes en situación de agitación, protección del descanso, acompañamientos a pruebas externas y vigilancia de objetos peligrosos. Y eso es algo que no queremos ni para vosotros ni para nadie.
A pesar de las reiteradas comunicaciones con Dirección seguimos sin un estudio técnico de carga de trabajo objetiva, ni medidas correctoras acordes a la gravedad de la situación.
Por eso pedimos que se revisen las ratios y aumenten los recursos. Porque la Salud Mental no puede esperar, son necesarias actuaciones inmediatas que aseguren la seguridad, la dignidad y el bienestar de los pacientes.
Por eso alzamos la voz: para que la atención en Salud Mental sea digna, segura y respetuosa; para que cada paciente reciba el tiempo y el cuidado que merece.
Nuestros compromisos con quienes ingresan en psiquiatría es firme: los cuidamos, los acompañamos y velamos por ellos; pero la calidad asistencial no puede depender únicamente del esfuerzo de quienes estamos al límite. Continuar así no es una opción.
La salud mental es tan importante como la física y quienes ingresan en psiquiatría necesitan atención constante, cercana y segura. Pero en la Unidad de Psiquiatría de Cruces no hay suficiente personal para atender a todos como se merecen.