Kit de supervivencia
Nos comentan desde Europa que, ante un ataque nuclear, deberemos estar preparados sí o sí. Aportan medidas, pero a mí me gustaría sugerir alguna otra cosa. Por ejemplo: más que necesario, crema de sol con protección mínima 50. Esto nos dará la posibilidad de morir más lentamente, sin picores. Llaves de panteón: comprobar su funcionamiento si no han sido utilizadas últimamente; los cerrajeros supongo que ya estarán muertos. Certificado de buena conducta: San Pedro ni debe titubear ni tiene tiempo para ello: unos pa dentro y otros pa abajo. Linterna: al estar todo oscuro nos permitirá comprobar la radiación y hacernos algunos selfis. Comida: aceite de oliva virgen extra por si se nos acaba la crema y lata de anchoas de Santoña como homenaje a Revilla que todo lo predice. Radio: pilas alcalinas y que capten emisoras celestiales como radio Moisés o radio Mateo, entre otras. Pala: cavaremos agujeros y yo me decantaría por Artxanda para quienes carezcan de póliza de decesos. De cuatro metros mínimo. Los búnkeres están en Neguri y son caretes.
En caso de ataque cibernético, señales de humo. Ya lo hicieron Cochise y Caballo Loco y nunca tuvieron ordenador. Es cuestión de un cursillo rápido. Y muy importante: si nos cruzamos con Putin por Santutxu o por el Casco Viejo, comunicarlo inmediatamente a la Ertzaintza. Nunca justicia por mano de uno. No se les ocurra dejar de adquirir este kit. El Corte Inglés siempre es algo más caro pero tenemos a los chinos con ofertas de última hora: el dinero es para estas cosas. Para acabar decir que humildemente ayudo en lo que puedo. He cumplido.