El título de este artículo constituye una celebrada frase de Carl Gustav Jung, uno de los padres de la psicología profunda, quien también afirmaba que quien mira hacia afuera sueña, quien mira adentro despierta.

Jung y ya en su época, qué no diría hoy, consideraba que la sociedad es cada vez mas nihilista, caracterizaba por un creciente autismo de masas, una sociedad profundamente sectaria (hoy se invoca esta valor desde el país líder y su presidente ) y en la que se niegan los valores que se pueden denominar convencionalmente humanos. Tampoco tenía ninguna fascinación por la juventud como un bien considerado en sí mismo (eso a pesar de que el valor de lo joven por razones demográficas se ha elevado a totem).

A pesar de su visión pesimista de la realidad afirmaba que existían conductas y proclamaciones en las que no solo se creía, se sabía.

Una de estas proclamaciones está constituida por el Manifiesto de Trucios de junio de 1937 del Lehendakari Agirre en el que afirmaba:

“He llegado con las tropas vascas hasta el límite de Euzkadi. He permanecido entre ellas admirando el temple de nuestro pueblo, cuyo espíritu no será jamás vencido. Y antes de salir de Euzkadi, protesto en su nombre ante el mundo del despojo que con los vascos se verifica en pleno siglo XX privándonos de nuestra Patria, a la que tenemos derecho por ser nuestra y porque la amamos entrañablemente. Y protestamos doblemente, porque para verificar el despojo ha necesitado el fascismo español de fuerzas mercenarias y extranjeras y de elementos de guerra alemanes e italianos. Con absoluto descaro invocan nuestros enemigos el derecho de conquista. Lo negamos para siempre. El territorio habrá sido conquistado; el alma del Pueblo Vasco, no; no lo será jamás.

Hemos obrado noblemente; nuestra conducta no ha variado ni siquiera a última hora. Hemos dejado intacto Bilbao y sus fuentes productoras. Hemos dado libertad a los presos con generosidad que es pagada por el enemigo con persecuciones y fusilamientos. Ningún despojo es imputable al Ejército Vasco.

El Pueblo Vasco mira al futuro con ilusión; su alma nos pertenece. Nuestra conducta es la suya. Volveremos a recobrar el suelo de nuestros padres para restaurar el idioma escarnecido, la ley ultrajada, la libertad arrebatada. ¿Qué prometió jamás el fascismo a Euzkadi? Nada, pues puesta su planta sobre Bilbao ha derogado no sólo la autonomía conquistada, sino hasta el Concierto Económico, viejo resto de libertades históricas que fue respetado hasta en los tiempos de la Monarquía. Protesto también de este postrer despojo, interpretando el sentimiento sordo del pueblo sojuzgado, a quien no se le permite hablar.

Mi pueblo emigrado tropieza con el mar, encontrándose ante un doble peligro. No quiero pensar que los pueblos amigos o enemigos han de permanecer en silencio. ¿Tan grave es que un pueblo defienda su libertad?

Pues por defenderla, por ser dignos de la Patria, centenares de miles de vascos pasan hoy momentos de angustia y privaciones. No quiero creer que del mundo ha desaparecido la sensibilidad.

El Gobierno Vasco sigue en su puesto, lo mismo en Euzkadi que donde quiera que se encuentre. Él es el Gobierno legítimo de los vascos porque interpreta el sentir de una raza, que no ha sido vencida, sino temporalmente avasallada y ultrajada. Y el afecto de nuestros compatriotas les acompañará hasta el día de la victoria.

El Presidente del Gobierno de Euzkadi”.

El Lehendakari Agirre no era un líder sectario, gobernó colaborativamente con el PSOE, Unión Republicana, ANV y PCE. Creó Euzko Gudarostea, trató de humanizar la guerra y construir país, protegió las infraestructuras económicas contra el intento de destrucción de los apologetas de la tierra quemada, las universidades, a las organizaciones religiosas y particularmente la integridad de los presos y fue padre fundador del Estatuto de Autonomía de 1936.

La historia del Lehendakari Agirre presenta importantes conexiones con otro personaje que casi cien años antes dimitió de su condición de juntero de las Juntas de Bizkaia tras la abolición foral, provocando la dimisión de los demás junteros de Bizkaia, Araba y Gipuzkoa, nos estamos refiriendo a Fidel Sagarminaga.

Su tesis se basaba en lo que él mismo escribió: “no nos incumbe pues, intervenir en la política española mientras no renunciemos a ser un pueblo aparte dentro de España. Tiempo es ya de convenir que no cabe entre nosotros mas política que la propiamente Vascongada”

La nueva Diputación Provincial era exactamente igual que las demás del reino. La provincia sería gobernada y administrada con los mismos argumentos legales que las demás y debería pagar los mismos impuestos y tributos que las demás. Por si fuera poco, Cánovas del Castillo ordenó a las Diputaciones Vascas alimentar y retribuir a los ejércitos denominados liberales, invasores de los territorios vascos.

Como compensación de la abolición de los Fueros que crearon en términos de ciencia política actual una realidad soberana, se concedió el Concierto Económico, una autonomía económico-tributaria que en todo caso hoy podemos afirmar que bienvenida fue.

La lectura de los pronunciamientos políticos debe realizarse en su contexto histórico para no desfigurar su sentido. En Euskadi y en contextos históricos represores siempre han existido, no solo las dos personalidades que hemos glosado, ciudadanos lúcidos y sobre todo comprometidos con ideales emancipadores que llegaron a prescindir de su estabilidad económica, social, de su libertad y muchas veces de su vida. Muchos de ellos ciudadanos desconocidos, esto es no lo que creo, es lo que sé.

Jurista