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Aprender de la solidaridad

Pasaron los 50 años del aniversario del franquismo que nuestra juventud actual no la conoció y bueno es recordar todas sus consecuencias, algunas muy positivas, por tener que ver con la solidaridad entre Pueblos y personas oprimidas y explotadas por el mismo régimen franquista y el sistema capitalista que lo mantuvo. Es ese tema de la solidaridad el que me mueve a recordar sobre todo para esa juventud. Para que aprenda a ser solidaria hoy desde Euskal Herria con otros Pueblos que sufren la opresión económica, social y política por lo que se ven obligados a cruzar mares y montañas, quedando muchas enterradas en el Mediterráneo, hasta llegar a nuestra sociedad vasca. En estos días más de 30.000 inmigrantes en Euskal Herria buscan su regularización. Sería también una forma de corresponder a la solidaridad recibida por nuestro Pueblo desde otros lugares.

Euskal Herria no sufrió sola su represión y aislamiento, estuvo acompañada también por personas, militantes, laicas, religiosas, ateas y creyentes de distintos Pueblos del Estado Español, y en especial de Catalunya y Madrid. Aunque hay muchos otros casos de solidaridad activa, recojo aquí tres por su relevancia política y social y por ser testigo directo.

Se cumplen 57 años de una de las mayores caídas, si no la mayor, de la cúpula de ETA en Bilbao y en Mogrovejo de los Picos de Europa. Todo ello supuso más de 200 detenciones, con torturas incluidas, encarcelamiento y exilios especialmente en Bizkaia asi como la muerte de un taxista en Arrigorriaga.

Esa historia se inició el 9 de abril de 1969 cuando la policía entró a saco en un piso de Artekale de Bilbo. Detuvo a varios miembros de la cúpula de ETA y uno, Mikel Etxeberria, conocido por Makauen, herido de gravedad, logró huir. En su huida en un taxi de Bilbao, tras verse perseguido por la policía, pidió ser trasladado hacia Orozko pero el taxista se resistió y el militante vasco en su forcejeo le mató y huyó en su taxi. Más de mes y medio nos costó buscar médico, protegerle en varios pisos y localidades hasta conseguir trasladarle por carretera hasta Catalunya. Para ello fue necesario encontrar un piso solidario en la capital catalana. Pese a los peligros de la persecución policial franquista, lo conseguimos gracias a unos amigos independentistas catalanes.

Lo más duro y peligroso llegaba después para huir hacia Iparralde. Una pareja catalana nos trasladó a Mikel y a mí mismo hasta una zona del Pirineo catalán desde donde, ambos en solitario y de madrugada, caminamos un tiempo hasta llegar a Perpignan y de aquí, con la ayuda también de personas solidarias venidas de Iparralde, trasladarnos hasta un lugar seguro. Gracias a esa solidaridad catalana y de personas solidarias de Iparralde, Mikel y yo eludimos nuestra detención cerrando la cadena de otras nuevas.

La represión franquista silenció a la prensa ocultando así toda sus violencias, secuestros, crímenes, detenciones, torturas. Un momento también grave fue el año 1975 en el que se decretó estado de excepción en Bizkaia y Gipuzkoa, el último de los seis de Franco. Cientos fueron las personas detenidas, torturadas, encarceladas y exiliadas. Ante la desinformación oficial tres personas, con la colaboración de otras de Madrid y distintos Pueblos del Estado español, creamos en la clandestinidad con Jabier Sanchez Eraskin también, fallecido estos días, un boletín informativo, “Noticias del País Vasco en estado de excepción”. Su frecuencia marcaba las informaciones que se producían en Euskadi. Lo editamos de diversas formas hasta unos 50.000 ejemplares por boletín. Veinte boletines, con más de 200 páginas, están registrados en el histórico archivo de la Fundación benedictina de Lazkao. Pese a que el Capitán Hidalgo de la guardia civil sospechaba que lo imprimíamos por Durangoaldea, la verdad es que nuestro centro editor clandestino estuvo en Madrid!!.

Además de ser trasladados por carretera desde Madrid hasta Euskal Herria, los boletines clandestinos difundíamos a través de sucursales de bancos y grandes empresas en cuyas oficinas se multicopiaban. Todo ello fue posible gracias a la solidaridad activa de personas: desde quien apoyó económicamente y dejó su casa para la impresión del boletín hasta quienes lo difundían y reeditaban y multicopiaban a través de las oficinas de entidades bancarias y empresas. Gracias también a quienes nos trasladaban en su coche por Madrid para contactar con la prensa extranjera o para conectar en Aranda de Duero con quienes venían desde Bizkaia a recoger nuestros paquetes de boletines. Aunque por ahora no procede identificar a quien, vasco residente en Madrid, nos ayudaba económicamente y dejaba su casa para la impresión del boletín, sí podemos destacar de forma especial a Parroquias de los barrios de Madrid (Moratalaz, Vallecas etc), Stella Maris, Secretaría de Justicia y Paz, asi como la oficina madrileña de Rojas Marcos, que se implicaron solidariamente a fondo en la reedición y difusión de nuestros boletines clandestinos.

Finalmente destacar que, sin necesariamente estar de acuerdo con la lucha armada de ETA, casas particulares, coches, instalaciones parroquiales y conventos no solo vascos sino también de otros lugares del Estado Español fueron protagonistas solidarios abriéndolas a fugas carcelarias o intentos fallidos, a facilitar la huida de perseguidos por la policía franquista, asi como a ayudar a los familiares de presos políticos vascos en sus visitas a los suyos en dispersión por toda la geografía del Estado Español.

Aprendamos de esa solidaridad. Aplicada con quienes se ven obligadas a llegar a nuestra sociedad vasca. Hoy, además, es más fácil porque esa solidaridad no lleva afortunadamente el peligro de la represión franquista que supuso para las personas solidarias de ayer.

Periodista