Labores de fontanería parece haber asumido Moncloa para desatascar las cañerías atuzadas tras la pasada de frenada del PSE con Aitor Esteban. Chocan con la pertinaz presencia del meme como propuesta del PSE y las horas de silencio del otras veces incontinente secretario general de los socialistas vascos. Quizá porque es más fácil meter la pata que sacarla y, en el fondo -aunque sea muy en el fondo de esa piscina fake-, Andueza sabe que, más allá de su frenesí electoral, precisa seguir asociado al PNV porque, como buen delegado territorial, esa prioridad se la dicta Ferraz. Alguien anda con las orejas rojas o precisa un programa de desintoxicación de populismo IA. Cuando se practica la bicefalia gobierno-partido hay que vencer la tentación de que una de las cabezas que piensa sea ChatGPT.

Pedro Sánchez también sabe que no le basta con regalarle los oídos a Maribel Vaquero en el Congreso; le va a tocar regar la confianza. Aunque ayer igual tenía un ojo en el Tribunal Supremo. Declaraba Aldama en el juicio de la trama ‘mascarillas’ y volvió a jugar la baza que más protagonismo le otorga en los entornos de la derecha política y mediática: dirigir el desagüe hacia Sánchez y una financiación ilegal del PSOE. Pero su consistencia será gelatina mientras ninguna prueba documental acredite que sus dimes y diretes son algo más que pirotecnia interesada de un corrupto en defensa propia.

La gota que colma

No os chivéis al profe... ni al poli

Policías en la escuela. Casi suena a distopía de plataforma de contenidos, pero Salvador Illa lo plantea en serio. El Govern propone ubicar a policías -de paisano y desarmados- en centros escolares para evitar delitos y violencia entre el alumnado. Entre el buenismo abnegado del Sidney Potier de ‘Rebelión en las aulas’ y el justiciero armado James Belushi de ‘The principal’, tiene que haber herramientas mejores para los educadores que recurrir a la policía. Illa va reculando, afortunadamente, pero faltan otras estrategias antes de llegar a los detectores de metales. El ‘bullying’ y las agresiones existen.

En otra declaración, ésta en la Audiencia Nacional por el juicio de ‘Kitchen’, el inspector jefe que investigó el ‘caso Gürtel’, Manuel Morocho, relató una trama de thriller vista hasta la saciedad: que se olía que desde sus mandos se iba a montar algo contra Bárcenas; que sus jefes le presionaron para que no incluyera a Rajoy y Cospedal en sus informes; que le ofrecieron un puestazo de relax y lujo en el extranjero para que cediera a otro la investigación... sólo faltó que le hicieran una encerrona con tiroteo para ser Serpico, vamos. Y luego dicen que Torrente es ficción.