Bajar decibelios
Trump e Irán han centrado buena parte de la actualidad esta semana, pero merece la pena detenernos en otras de las cuestiones que han ocurrido. O que no han ocurrido, más bien, como fue el caso de la Conferencia Sectorial de Infancia y Adolescencia en la que todas las comunidades autónomas gobernadas por el PP, excepto la ciudad autónoma de Ceuta, plantaron a la ministra Sira Rego. La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, llamaba en Onda Vasca a “bajar los decibelios” de la política madrileña, a dejarse de grandes titulares y a ponerse a trabajar. Que buena falta hace.
Discursos
Hace falta seguir trabajando para mejorar la gestión del flujo migratorio. No es una cuestión de voluntad, es una obligación. La bola lleva ya varios años creciendo y las excusas se van agotando. Y, cuando se agotan, lo que queda en evidencia es lo que es. Y no es otra cosa que un debate ideológico, una arenga que Vox agita intencionadamente porque sabe que le dará votos y ante lo que el PP queda un poquito más en evidencia, si cabe. Porque, en este nadar y guardar la ropa, no cierran la puerta a comprar el discurso más criminalizador y racista de una ultraderecha junto a la que no se les ve incómodos.
Interés
La aprobación de la propuesta del Gobierno español de reforma de la Constitución para incluir el aborto como derecho en la Carta Magna siembra dudas. Para empezar, porque harán falta 3/5 del Congreso para aprobarlo y hoy por hoy es imposible. Para seguir, por el momento del debate. La diputada del PNV Maribel Vaquero recordaba -también en Onda Vasca- que el derecho al aborto ya está recogido en una Ley Orgánica, y deslizaba sus dudas sobre el interés político: “Es más el interés de un partido para confrontar con otro o es verdaderamente asegurar el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo”?
Los colores de la pulsera
Total, que unos y otros otorgan a Vox una magnitud que, sinceramente, creo que no tiene y le aúpan artificialmente al debate cuando los de Abascal tienen sus propios problemas. Por ejemplo, con la bandera de España. Cualquiera diría que esta gente tiene controladísima la cuestión cromática y la distribución de franjas en la enseña nacional que tanto les gusta lucir, ¿verdad? ¿Cómo explican entonces que en el merchandising que se han hecho en Ibiza hayan invertido el orden correcto de colores, luciendo dos franjas amarillas en los extremos y una roja en el centro? Son un meme y nada más.
Amor al mail
Todos los días hago limpieza de mails con un tufo terrible a IA. Impersonales, redactados en tono inadecuado y con educación impostada. Los humanos no escribimos así. En este mundo tecnológico, ni siquiera mandar un mail es lo que era. También esto lo hemos automatizado. Según un estudio de la plataforma Hostinger (del que se hace eco Sergio Delgado en El Blog Salmón), el 87% de los correos ya no los escribe nadie. Son generados automáticamente. Dónde quedaron el amor al redactar, la inquietud de no haber olvidado comas ni tildes y el infarto al darte cuenta de que te despediste con “Un salido”.