Me parece una fantasía que preceda a esta humilde página una entrevista con Elena Furiase para inaugurar el mes de abril. Elena Furiase es, desde su paso por Password,miss Abril a todos los efectos. Conocerá usted el meme, “Abril-cerral”. Se trataba en aquel concurso de Luján Argüelles de dar con una palabra secreta diciendo otra como pista. En aquella prueba, el tiempo estaba a punto de agotarse y para dar con el mes de mayo, dado que cantar la Canción de Primavera de Miguel Dantart -nos ha jodido mayo con las flores- quedaba largo, a Furiase se le ocurrió que la mejor opción era decir abril… con esa entonación que alargaba la última sílaba para que el concursante dijera lo que viene después. Pero no, la concursante, que poco antes había creído escuchar abrir, tras la insistencia de la actriz de decir “abril” pues respondió “cerral”, el tiempo se agotó y a la hija de Lolita le dio un ataque de risa que es historia de la televisión, y de aquello hace ya 18 años.
Password es, con permiso de Lo sabe, no lo sabe (el de la primera etapa con Bonet) y de Soy el que más sabe de televisión del mundo (una delicia para teleadictos, pero tacaña en premios), el concurso por excelencia de Cuatro, torpemente destrozado en la etapa en Antena 3, con una Pedroche tan perdida como quienes pretendiendo actualizar el formato destrozaron el original.
Lo que Password ha hecho por Cuatro ya es más que lo ha que ha conseguido La Sexta -que acaba de cumplir 20 añazos- con ninguno de sus concursos. La que fuera la cadena del entretenimiento en sus inicios, antes de obsesionarse por la política, no ha conseguido que ningún concurso deje rastro en la memoria colectiva, pese a que tenido unos cuantos. Para olvidar, tres: El vídeo del millón de euros, que cancelaron sin dar el premio; el Tres en raya que quiso recoger el testigo del exitoso VIP telecinquero y duró ni tres días; y aquella versión surrealista de Quién quiere ser millonario, con concursantes que formaban una cola más larga que la del paro y que la desesperación de la audiencia.
Sus aciertos han sido otros, que nada tienen que ver con los concursos: el justiciero Sé lo que hicisteis…, que sacó los colores a los programas de la época de la competencia hasta que les prohibieron usar las imágenes, y, por supuesto, El intermedio de Wyoming y su mítica frase de “ya conocen las noticias, ahora les contaremos la verdad”, que ha terminado siendo más real de lo que nunca pudimos imaginar en un mundo lleno de fake news. Y si hay que elegir un tercero me quedo con Salvados, que comenzó como una gamberrada en campaña electoral para depurarse y desdoblarse en Lo de Évole, que es siempre garantía de calidad. Felicidades a las cadenas veinteañeras, absorbidas por las grandes y casi ya irreconocibles a como fueron en sus inicios... y que no decaiga.