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Pantalla plana

Carlos Marcos

La tele del (des)amor

La tele del (des)amorFreepik

A la tele siempre le han gustado más las citas a ciegas que el amor consolidado, porque las citas a ciegas son siempre algo nuevo e imprevisible, mientras que el amor es un muestrario de rutinas y renuncias

Con el nacimiento de la tele privada se vivió una explosión de este tipo de formatos con el estreno de ¡Vivan los novios!, la primera cita a ciegas televisada donde un muro impedía a los pretendientes ponerse cara, aunque en una de las pruebas (con antifaz) se les permitiera el toqueteo para atinar en lo físico antes de irse juntos de viaje, que era el premio

Aunque fue Contacto con tacto, la versión primitiva de Hombres, mujeres y viceversa que presentó Bertín Osborne respingado en una butaca, la que subió la temperatura nocturna con unos mochuelos que años después conoceríamos como viceversos contando sus ligoteos a través de preguntas y respuestas repletas de dobles sentidos.

Y ya de madrugada, los excesos de las salidas nocturnas tuvieron su reflejo en ¡Ay, qué calor!, donde eran los concursantes (siempre una chica y un chico) los que se despelotaban para ganar puntos que apostar en un antro en el que la tripulación (las chicas Chin-Chín) enseñaban a cada rato las tetas.

La isla de las tentaciones en se emite en Tele 5.

El amor apenas lo trataba Jesús Puente en Su media naranja, versión telecinquera del Tal para cual de ETB (hoy resucitado de aquella manera y finalmente renombrado como Vaya par) en el que tres parejas demostraban lo que se conocían respondiendo a preguntas indiscretas pero ya sin el rodillo de amasar con el que golpearle en la cabeza al que fallaba, como en el programa de Ramón García. Y ya el desamor viajó en caravana en Lo que necesitas es amor (Antena 3), donde el miembro de una pareja rota intentaba recuperar un amor perdido o dado a la fuga.

Tras varios formatos como Adán y Eva (Cuatro), Naked Atraccion España (HBO Max) o Desnúdame (DKiss) donde el despelote se impuso como tarjeta de presentación, hoy la tele no es muy distinta de aquella bajo el reinado de La isla de las tentaciones

Ya nos hemos acostumbrado a First Dates, donde dos desconocidos quedan a cenar a la hora del desayuno al capricho de unos guionistas que nunca sabes si les van a buscar alguien compatible o montar una encerrona delante de millones de espectadores

Lo último de Tele 5 ha sido recuperar Casados a primera vista, que ya vimos en Antena 3 que era una mina para los divorcios, donde dos desconocidos (con más ganas de fama que de amor), elegidos por unos supuestos especialistas en unir parejas, se conocen en el altar el día de su boda y luego se marchan de luna de miel con las cámaras del programa para mostrarnos sus desencuentros. Porque para la tele el amor es ciego y aburrido, pero el morbo y el desamor llena horas y horas de programación.