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Eguneko autopsia

Iñaki González

Una buena conspiración se disfruta siempre

Alerta al lector: el siguiente artículo es una pura elucubración que solo busca evidenciar que construir relato y crear opinión solo precisa apariencia de verdad

Una buena conspiración se disfruta siempreEPA

Como ocurría con Gran Hermano, que se ofreció como “experimento sociológico”, reivindico para este artículo el mismo interés. O sea, ninguno más que el mero uso y disfrute. morboso. Hoy va de conspiranoias. A lo peor, hasta acaba siendo todo verdad por pura chiripa.

El nombre del momento vuelve a ser Jeffrey Epstein. Al primer ministro británico, Keir Starmer, le piden cesar -sin haberse relacionado con él- por nombrar embajador en EE.UU. a Peter Mandelson, amigo declarado y socio financiero del pederasta. Con Mandelson en el gabinete de Tony Blair, el “mediador” norteamericano fue recibido en el 10 de Downing Street mientras se gestaba la invasión de Irak, compartida por Reino Unido.

Epstein tenía vínculos también en la administración de George W. Bush. Amistades que tendrían o no que ver con el hecho de que el fiscal que le liberó de un procesamiento federal por tráfico de menores en Florida lo propuso George W. siendo su hermano Jeb gobernador del Estado.

La gota que colma

Acordar para desacordar

Los acuerdos de Yolanda Díaz. La ministra de Trabajo prepara la firma de un acuerdo con UGT y CC.OO. para reformar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, como antes pactó solo con la parte social el SMI. Ningún invento nuevo, oiga. En 2012, Fátima Báñez se apoyó en la mayoría absoluta del PP para sacar adelante por Decreto-ley la reforma laboral que denostaban los sindicatos y aplaudieron las patronales. Cierto que no escenificó un acuerdo con una parte del diálogo social de espaldas a la otra, como hace ahora Díaz. Pero el efecto de no sentar consensos estable es que llegará otro bandazo.

Epstein era un conseguidor de influencias entre personalidades relevantes. Por alguna razón, parece que remitió un par de paquetes a José María Aznar y le pagó una factura de minucia. También habría trabado conocimiento con el hijo y el yerno del expresidente español. Llegados aquí, redoble de tambor: George W., Tony y José María, con algún grado de relación con Epstein en esas fechas, se retratan en Las Azores para acordar la guerra que empobreció el país, desestabilizó el hemisferio, dilapidó capitales públicos pero ha generado pingües beneficios a sectores privados (defensa, petróleo,...) cercanos a quienes la iniciaron.

P.D.: Todo lo que se dice en el texto es verdad verificable, pero su interpretación hilada no lo es, aunque se nos haga la boca agua. Aplique, por favor lector, las mismas reservas a los mensajes con que los maestros del relato populista hilan verdades a medias que pueden hacernos tomar decisiones graves a partir de mentiras completas.