Venezuela permanece en nuestros corazones y seguramente seguirá por días. Hacemos nuestras las declaraciones del Papa Leon XIV en el sentido de que “el bien del pueblo venezolano ha de prevalecer sobre cualquier otra consideración”.
El empleo de la fuerza bruta solo puede hallar una justificación cuando es ejercida en favor de un bien mayor. El respeto a la libertad, la democracia y los derechos humanos bien puede considerarse como “bien mayor”. Sin embargo, el largo discurso de Trump y su cúpula representó un jarro de agua fría. El petróleo afloraba una y otra vez en su rueda de prensa. Su habitual ego personal y el orgullo de su ejército y su nación inundaban casi toda su comparecencia. Ahora se empieza hablar de elecciones en unos meses, lo cual nos volvería a situar en la dirección correcta. Habremos de estar vigilantes...
Nos mantendremos pegados a la pantalla, pero sobre todo reuniendo nuestros pensamientos en favor del pueblo venezolano sin distinción. Las gentes de buena voluntad somos emocionalmente probados en esta suerte de intensas tesituras. Nos congratularemos del progreso de los valores superiores, del avance de las libertades y los derechos humanos, pero siempre será una emoción contenida, máxime si media el dolor ajeno.
LA NUEVA VIDA DEL PUEBLO VENEZOLANO
Por mucho sufrimiento que haya causado Maduro y la dirección chavista al pueblo venezolano, que lo viene originando desde hace mas de dos décadas, nuestra satisfacción no aflorará por su perjuicio actual. Lo hará por el avance evolutivo de esa porción de humanidad por nombre Venezuela. Las “esposas” en las muñecas del dictador no nos alegran, celebramos los cerrojos de las cárceles abiertas.
Nuestra satisfacción será por los frigoríficos de nuevo llenos, por lo presos que saldrán a las calles, por los millones de exiliados que después de muchos años por fin podrán volver a sus hogares, por la vida que de nuevo comenzará a ser respetada, por la libertad de expresión que será consagrada, por la persecución política que cejará, por la tortura que desaparecerá de todos los sótanos inmundos... Lo será por las urnas que, limpias e impolutas, que más pronto que tarde, se inauguren en la nación hermana.
Venezuela salga de los manteles y sus postres aún navideños, no devenga discusión, sino oración. En esta crisis en la que se desatan las mas disparadas emociones somos todos probados, medidos en equilibrio y serenidad. Nunca la ideología que nos separa, solo la paz del corazón, la serenidad interna, nos pueden poner a salvo en medio de esta fuerte presión de emociones confrontadas. Amanezca Venezuela liberada, amanezcan también nuestros corazones libres de todo rencor y resentimientos, desbordados de compasión y comprensión sin distinción alguna.
Patrono de la Fundación Ananta y cofundador del Foro Espiritual de Estella