Supongo –y en este caso comparto– que el lenguaje respetuoso e inclusivo condenará la expresión “diálogo de sordos”, porque hay personas con discapacidad auditiva que dialogan, y bien. Hay diálogos en los que no se escucha al otro y los hay en los que sí se le escucha, pero da igual. En otros, no hace falta escucharse porque se piensa lo mismo. Por ejemplo, lo de ayer entre Donald Trump y Elon Musk, esos dos fantoches complementarios. También dialogaron Putin y el presidente palestino, Mahmud Abás. Zapatero, quizá, con Maduro. Pero el diálogo fructífero debe ser con el contrario.
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