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Callar para hablar

LAS primeras reacciones tanto desde el Gobierno como de Junts al fiasco de la ley de amnistía nos advierten de que ninguna de las partes está dispuesta a ceder. Eso, que es una obviedad porque si no no hubiésemos visto el cisma en el Congreso, puede condicionar aún más el diálogo. Pedro Sánchez dijo ayer que la ley se quedará tal y como está porque con ella “todos los independentistas catalanes serían amnistiados” y Laura Borràs afirmó que no cederán porque es la “piedra angular” para “resolver el conflicto político” e insinuó que si la legislatura descarrila, pues que caiga. Mejor se callan en público y hablan en privado.