MÁS de 3.000 detenidos, 700 policías heridos, 5.000 vehículos quemados, 10.000 papeleras incendiadas, 1.000 inmuebles dañados, 250 ataques contra comisarías... Otro dato estremecedor: la edad media de los arrestados en los disturbios en Francia es de 17 años. Las protestas que se están produciendo desde hace una semana por el asesinato de un adolescente por parte de la policía gala están sobrepasando todos los límites y poniendo en alerta al Gobierno de Macron. No son una revolución ni lo pretenden. Es la rabia, el odio, fruto de una vida sin futuro.
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