HACE unos días, un compañero me preguntó cuántas noches electorales llevaba encima de las espaldas. Le respondí la verdad: hace mucho que dejé de contarlas, pero pasarán de la treintena. Los vascos hemos tenido ocasión de acudir a las urnas en 61 votaciones desde 1977, para 58 elecciones –algunas se han celebrado de manera conjunta, el mismo día– y cuatro referéndums (Constitución española, Estatuto de Gernika, OTAN y Constitución europea). Cada noche electoral es única y apasionante, viva, trepidante y caótica. Como la de anoche. Como la democracia misma.