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Jai Alai

Jose Uriarte

Rotos, vacíos

ALGO se ha roto en el hombre, entendido el término en toda su masculinidad pero también en el enorme error de su empleo como genérico, marca blanca de esta humanidad inhumana. Y no hay maestro en kintsugi capaz de recomponer esa cerámica de frío barro reseco hecha trizas, vasija despedezada y vaciada de emociones, sentimientos y razón. Diez o doce chavales de entre 14 y 17 años, siete identificados, cinco detenidos, violaron el domingo en una bajera de Logroño a dos niñas de 12 y 13 años. Sí, algo hemos roto los hombres, en toda la extensión del término, que ya ni puede empeorar su significado. Y parece que definitivamente.