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¿Festivo de 4 días?

Las propuestas e iniciativas realizadas en periodo preelectoral o electoral –tanto monta– las carga el diablo. Se hagan o no con intención de buscar algún caladero de votos, van a tener el tufillo electoralista. Sobre todo, para los partidos que disputan tu espacio. Por eso no conviene abrir ciertos debates en momentos si no de tensión sí de ansiedad electoral. Idoia Mendia, por ejemplo, ha puesto estos días encima de la mesa dos cuestiones interesantes –hacer festivo feminista el 8 de marzo y la semana laboral de cuatro días– que, tristemente, se van a politizar. Malos tiempos para acordar.