CUANDO uno firma un acuerdo de Gobierno lo hace con vocación de durar. Cuando Junts cree que sus necesidades no están cubiertas y plantea una moción de confianza confirma que cuando se desencalló aquello fue para seguir jugando al regate corto, a poner a la institución al límite y seguir desestabilizando a “su” Ejecutivo y al país entero. Confundir ser gobierno con ser oposición solo obedece al enredo, a la poca oportunidad o hacerlo muy oportunamente en vísperas del 1-O. Con la que está cayendo, parte del Govern enmienda al Ejecutivo entero como solo saben hacer los buenos barreneros.