¿Cómo queda la cosa?

02.12.2020 | 01:06
¿Cómo queda la cosa?

Está históricamente demostrado: cuanto más se desplaza hacia la izquierda la IA (valga la redundancia), más se aleja de su condición de abertzale: o a setas, o a rolex. Dicho de otra forma, la historia de Euskadiko Ezkerra. Otegi busca en Madrid lo que los vascos no decidieron mientras parece que se ve una luz al final del túnel de la pandemia

LA guerra civil en la Corte (Madrid) parece un hecho imparable. La confrontación se ha extendido a los socios del gobierno, en una especie de déjà vu que recuerda a los tiempos de las pugnas entre negrinistas y prietistas en los días del conflicto fratricida de 1936-1939. El PP se aleja de la extrema derecha, pero también lo hace de C's. Curiosamente, gracias a estas dos organizaciones gobierna en Andalucía, en Madrid, en Castilla-León, en Murcia y, por supuesto, en la ciudad de Madrid. Quizá por ello se entienda poco el desplante del PP a los de Arrimadas en Catalunya. En esta situación, el último barómetro del CIS señala un retroceso de los partidos del gobierno y del PP y avances de C's y de Vox.

Los partidos que conforman el gobierno español han entrado en una pugna por ver cuál de los dos la tiene más larga. El partido minoritario (Podemos) negocia por su cuenta con determinadas fuerzas pactando enmiendas a su propio proyecto de Presupuestos (a ver qué hacen en Irun). Vive en una especie de obsesión por dejar su huella en unas cuentas cuya aprobación no depende en exclusiva de las dos fuerzas que conforman el ejecutivo: todos los demás que propiciarán esos PGE también dejarán su propia huella; hasta Teruel Existe, que tiene un solo diputado.

Mientras todo esto ocurre, se ha ido tejiendo una historia analizada desde foros diferentes como los de las izquierdas diversas y las derechas varias y tiene que ver con la capacidad de influencia de EH Bildu en la gobernabilidad del Estado y, yendo más allá, el camino (que se podría hablar) de un "frente de izquierda" –PSOE-PODEMOS-Bildu– para expulsar al PNV de la política. En tales análisis, se asegura incluso que Podemos estaría dispuesto a echarse a un lado en Euskadi para facilitar el camino de Otegi. Y, mientras tanto, este último, hombre de Estado ya, acusa al PNV de "embarrar el terreno político, crispar y marcar la agenda en lugar de consolidar la convivencia en términos constructivos". Se supone que esto viene a cuenta de la no aceptación por parte de los jelkides del mantener la huella de Podemos en los PGE, amén de no tragar las ocurrencias de EH Bildu para Euskadi. Es decir, lo que Otegi llama "consolidar la convivencia en términos constructivos", una vez que los ciudadanos decidieron –democráticamente– dejarlo fuera de los centros de decisión. Y, mientras tanto, eso sí, en un alarde, imponer su programa "desde la mayoría central" (aquella estrategia alumbrada tras el fracaso de imponer la Loapa): lo que no se consigue en Euskadi, se impone desde Madrid, y punto.

"Madrid" se convierte así en una palanca para la estrategia contra el PNV, lo que resulta contradictorio con proclamas como las de Arkaitz Rodríguez que va "a Madrid a tumbar definitivamente el régimen en beneficio de las mayorías y los pueblos". Habría sido más interesante que Rodríguez precisase a qué "mayorías" se refiere. Pero hay más (y está históricamente demostrado): cuanto más se desplaza hacia la izquierda la IA (valga la redundancia), más se aleja de su condición de abertzale: o a setas, o a rolex. O, dicho de otra forma, la historia de Euskadiko Ezkerra.

La idea de "consolidar la convivencia" pasa por tensionar la calle, inventar conflictos, pintadas, huelgas€ Encabezar las protestas de los hosteleros a pesar de aquella fervorosa defensa de la suspensión de la actividad económica (incluidas las tabernas) es ejemplo de rostro de granito, como bien les recordó el lehendakari. Por cierto, la reclamación de un grupo –muy minoritario– de miembros de Geroa tiene que ver con la oposición de Podemos y de sectores de los yayos de Moyua a las EPSV (estrategia "perro del hortelano").

De momento, por un lado, parece que se ve una luz al final del túnel de la pandemia. Mientras tanto, en los últimos meses y hasta el 31 de diciembre, se ha incrementado la plantilla de atención primaria en 151 plazas: 79 plazas de enfermería, 40 plazas de médicos de familia, 23 de auxiliar administrativo y 5 de farmacéutico. A lo largo del 2021, se iniciará el proceso de implantación del resto de las plazas pendientes (45) hasta llegar al total, es decir, 196. Además, en la Mesa Sectorial se ha informado de la activación del Concurso de Traslados Abierto y Permanente. Por otro lado, las previsiones para la industria han mejorado con vistas al 2021, especialmente en el sector de la automoción. Vendrán dos años duros, pero, se habrá aprendido mucho y podrán ponerse las bases de un futuro más prometedor de lo que augura esa guerra civil en la Corte. Habrá que ver cómo queda la cosa.

* Periodista

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