El Gobierno de Donald Trump eliminará una política que requería a las autoridades estadounidenses contabilizar en la cifra de muertes bajo custodia de las autoridades migratorias a aquellos que fallecían en los 30 días posteriores a su liberación, según confirmó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La política fue adoptada en 2021, durante el Gobierno del demócrata Joe Biden, y pedía al Servicio de Inmigración y Aduana (ICE, en inglés) informar de estos fallecimientos al Congreso e investigar sus causas. La medida se produce en medio de críticas de la oposición y grupos de derechos humanos por las condiciones en los centros de detención, mientras las muertes de migrantes bajo custodia de las autoridades alcanzaron su número más alto de los últimos veinte años.
DHS justifica su decisión asegurando que "cuando un individuo no está en custodia" del Gobierno, ya no son responsables de monitorear su estado. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés), la agencia encargada de detener y deportar migrantes, "sigue comprometido con la transparencia en relación con la muerte de personas detenidas", agregó el portavoz.
Incremento en las cifras de mortalidad
En 2025, el primer año del segundo mandato de Trump, 32 personas murieron bajo custodia de ICE, la cifra más alta en más de 20 años. Este año, los datos indican que se superará este récord pues en los primeros seis meses, ya que se han registrado 29 muertes y, según un estudio publicado en el 'Journal of the American Medical Association', la tasa de mortalidad en custodia de ICE aumentó tras una disminución en los últimos años.
El informe señala que este incremento en la mortalidad coincide con "la interrupción en los mecanismos de supervisión y la rápida expansión de la capacidad de detención, acompañada de denuncias de hacinamiento y posibles retrasos en la atención médica". Durante años, las organizaciones promigrantes en EEUU han estado documentado casos de migrantes que fallecen poco después de ser liberados.