El Gobierno de EE.UU. se enfrenta a duras críticas tras revelarse que no se implementó el máximo nivel de seguridad durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA) del pasado sábado, que terminó en una evacuación de emergencia. El presidente Donald Trump, la primera dama Melania Trump y gran parte del Gabinete fueron puestos a resguardo tras la irrupción de un hombre armado en el hotel Hilton de Washington. A pesar de la gravedad del incidente, que dejó a un agente del Servicio Secreto herido, el mandatario aseguró este domingo que "no estaba preocupado" y confirmó su intención de repetir el evento en los próximos 30 días bajo un protocolo de protección reforzado.

Según informes publicados por el diario The Washington Post, citando fuentes cercanas al asunto, la administración Trump optó por un nivel de seguridad menor al habitual para reuniones de tal envergadura. A pesar de la presencia del vicepresidente JD Vance y de secretarios clave como Marco Rubio (Estado), Pete Hegseth (Guerra), Scott Bessent (Tesoro) y Robert Kennedy Jr. (Salud), el evento no recibió la designación de "Evento Nacional de Seguridad Especial". Esta calificación oficial, que suele aplicarse en actos como el discurso del Estado de la Unión, otorga al Servicio Secreto el mando total de la coordinación de seguridad y activa protocolos como el del "superviviente designado" para evitar que un ataque decapite a la cúpula del Ejecutivo.

La brecha de seguridad permitió que Cole Allen, un profesor de 31 años residente en California, intentara asaltar la sala de baile armado con una escopeta y cuchillos. Allen comparece este lunes ante una corte federal de Washington para ser imputado por cargos de uso de arma de fuego y agresión a un agente federal. El director del FBI, Kash Patel —quien también asistió a la cena junto a la directora de Seguridad Nacional, Tulsi Gabbard, y el presidente de la Cámara, Mike Johnson—, afirmó que el protocolo será "completamente diferente" en el futuro. Patel elogió la "respuesta operativa sumamente rápida" de sus agentes, quienes "no han dormido en todo el fin de semana" analizando correos electrónicos y redes sociales para determinar la mentalidad del sospechoso.

En una entrevista concedida al programa 60 minutos de CBS, el presidente Trump relató su experiencia durante el tiroteo. "No estaba preocupado. Entiendo la vida; vivimos en un mundo loco", declaró el mandatario, quien confesó que inicialmente confundió el sonido de los disparos con la caída de una bandeja. Trump describió a la primera dama como una mujer "fuerte e inteligente", aunque admitió que se mostró "muy molesta" al percatarse de que el peligro era real. "En ese momento, creo que ella se dio cuenta de antemano de que eso era más una bala que una bandeja", explicó.

El clima de la entrevista se volvió tenso cuando la periodista Norah O'Donnell leyó fragmentos del manifiesto de Allen, en los que el agresor justificaba su acción acusando al presidente de supuestos vínculos con una trama de pedofilia. "Leíste esa basura de una persona enferma. Yo no soy un violador. No violé a nadie. No soy un pedófilo", replicó molesto el presidente, defendiendo su total exoneración previa.

A pesar del incidente, que incluyó un disparo detenido por el chaleco antibalas de un agente del Servicio Secreto, Trump insistió en que el evento se reprogramará en breve con "aún más seguridad". Por su parte, la WHCA expresó su "profunda gratitud" a las fuerzas del orden por proteger a los miles de asistentes en una noche que ha vuelto a poner el foco en la vulnerabilidad de las figuras políticas tras recientes atentados en el país. El FBI asegura que, de celebrarse la nueva cena en un mes, el dispositivo estará totalmente listo para evitar cualquier otra brecha en el corazón de la capital.