Los ataques cruzados entre Rusia y Ucrania se intensifican tras más de un mes con unas negociaciones de paz en punto muerto con la guerra de Irán acaparando todas las miradas.
En territorio ruso, la ofensiva ucraniana se cobró cuatro vidas. El incidente más grave ocurrió en la región de Vladímir, a menos de 200 kilómetros de Moscú, donde un dron impactó contra un edificio de apartamentos, matando a dos adultos y un niño de siete años, mientras una menor de la familia sobrevivió con quemaduras. En la región fronteriza de Bélgorod, el gobernador Viacheslav Gladkov confirmó otra víctima civil en Graivoron, lamentando que la zona vive "prácticamente en un estado de guerra". El Ministerio de Defensa ruso informó haber interceptado 45 drones, principalmente en Leningrado —con 22 derribos reportados— y Vorónezh.
Simultáneamente, Ucrania reportó ataques rusos en Nikopol, donde un dron de visión remota alcanzó un microbús de transporte público, causando cuatro muertes. El presidente Volodímir Zelenski condenó estos ataques deliberados y denunció los "safaris" rusos contra civiles en Jersón, donde fallecieron tres personas más este martes en zonas residenciales. Zelenski criticó además la moratoria de EE.UU. a las sanciones del petróleo ruso, vinculándola a la impunidad del Kremlin. La Fuerza Aérea ucraniana neutralizó 77 drones, pero otros 31 impactaron hasta en catorce localizaciones distintas.