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El Mundial avanza a gusto de la FIFA

La fase de grupos confirma que el aumento de selecciones rebaja el nivel deportivo, pero dispara los ingresos

El Mundial avanza a gusto de la FIFAEFE

Solo la desvergonzada vocación recaudatoria de la FIFA, así como su contrastada facilidad para pasarse por el arco del triunfo cualquier planteamiento coincidente con el respeto a los derechos humanos, explican que el Mundial vigente haya batido todos los registros de participación. De las 32 selecciones reunidas en la fase final de la edición de 2022, celebrada en el reino catarí, se ha pasado a las 48 repartidas, de aquella manera, entre las sedes ubicadas en Estados Unidos México y Canadá. La matización responde a que en suelo yanqui se disputarán 78 de los 104 encuentros programados, detalle que no hace sino redundar en el espíritu discriminatorio y al mismo tiempo adulador y avaricioso que inspira las iniciativas del organismo que rige los destinos de este deporte llamado fútbol y de vez en cuando tiene a gala otorgar el premio a quien promueve la paz en el planeta. Por ahora, solo lo ha recibido Donald Trump, pero seguro que habrá más, desde luego no será por falta de candidatos.

La cosa es que, culminada la fase que reunía a doce grupos y que ha producido un total de 72 partidos de muy desigual nivel, este domingo arrancaron los dieciseisavos de final, ronda donde es posible hallar potentes contrastes, en sintonía con la ilógica que inspira a la FIFA. Al favorecer un acceso mucho más generoso a la fase final del Mundial, resulta inevitable el aumento de selecciones de dudoso nivel, realidad cuyo alcance se deja sentir en la primera ronda a partido único. No se olvide que, aparte de los dos primeros combinados de cada grupo, se mantienen los ocho mejores terceros.

Esto significa que solo 16 de las 48 selecciones inscritas han hecho las maletas y no cabe hablar de sorpresas, salvo si se repara en Uruguay, por nombre, y quizás en Turquía. El resto de las eliminadas partían con el estigma de ser carne de cañón: Corea, Chequia, Catar, Escocia, Haití, Curazao, Túnez, Irán, Nueva Zelanda, Arabia Saudí, Irak, Jordania, Uzbekistán y Panamá. Este listado confirma la gran merma que ha experimentado el nivel del torneo, algo que en absoluto incordia a los organizadores. Ellos lo tienen asumido: mientras se incremente el ritmo de la caja registradora, todo vale, aunque vaya en detrimento del espectáculo.

Por cierto, alguna de las selecciones enumeradas ha merecido mejor suerte por la dignidad de su propuesta, algo que no cabe decir de varias de las que continúan en el torneo y gozan de un prestigio incuestionable. Quien mejor ha representado ese espíritu rebelde del modesto que siempre va de frente se llama Cabo Verde, curiosamente ahora emparejada con el campeón vigente, una Argentina volcada en la reedición del sueño de su líder supremo.

La desigualdad que se observa en los emparejamientos de dieciseisavos salta a la vista. Es muy probable que el Sudáfrica-Paraguay, el Suiza-Argelia, el Australia-Egipto o el EEUU-Bosnia Herzegovina resulten encuentros nivelados, peleados, de pronóstico incierto, pero no por ello entrañan interés ni dejan de estar a años luz, en términos de calidad e interés futbolístico, respecto a cruces como Países Bajos-Marruecos, Portugal-Croacia, México-Ecuador, Costa de Marfil-Noruega o Brasil-Japón, por citar a los que en pura teoría se auguran más equilibrados.

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En el resto, se puede uno abonar a un pronóstico sin excesivo riesgo, no en vano se prevé que Alemania, Francia, Bélgica, España, Inglaterra, Colombia y Argentina, salven limpiamente el escollo y certifiquen su presencia en octavos, trámite que incluirá varias citas perfectamente homologables para ser el cartel en una hipotética final.

Siguiendo el criterio de apostar por selecciones en posesión de argumentos más sólidos, léase potencial y experiencia, así como hombres diferenciales, a nadie podría pillar de sorpresa que tal cual se confeccionó el cuadro de este Mundial, los cuartos de final queden confeccionados del siguiente modo: Marruecos contra Francia; Bélgica contra España o Portugal; Brasil contra Inglaterra y Colombia contra Argentina. Una fotografía muy sugerente pensando en el prototipo de aficionado a este deporte; ajustada a las apetencias más exquisitas y para la que hubiesen posado los mismos equipos de haberse montado un Mundial menos excesivo y derrochador, más alineado con el sentido común, ese sentido más excepcional cada día que pasa.