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Movilidad eléctrica

Guía para comprar un vehículo eléctrico de segunda mano… y no equivocarse

¿Quieres un eléctrico a toda costa y el ‘factor precio’ es tan importante para ti que no te puedes permitir casi ningún modelo nuevo? El mercado de ocasión puede ser un buen lugar donde encontrar tu futuro coche… si tienes en cuenta estas consideraciones.

Guía para comprar un vehículo eléctrico de segunda mano… y no equivocarse

Según las estimaciones actuales, el parque móvil de vehículos 100% eléctricos que hay en circulación en el Estado estaría camino de las 400.000 unidades. Es cierto que, en proporción, todavía sigue siendo una cantidad limitada de cuota de mercado si se compara con los modelos de propulsión. Pero también es verdad que ya es una cifra lo bastante relevante como para que, entre otras cosas, se haya generado un mercado de vehículos de segunda mano al que puede ser muy interesante echar un vistazo para encontrar una opción de movilidad de cero emisiones a precios razonables. 

Y es que, a priori, los coches eléctricos sufren de una notable depreciación relacionada con el hecho de que son modelos que no dejan de evolucionar con gran rapidez; es decir, que poco tiempo después de estar en el mercado, aparece un sucesor que mejora a su predecesor en cuanto a autonomía, velocidad de recarga… y, en muchas ocasiones, incluso ofreciendo precios cada vez más competitivos. Y todo eso tira ‘hacia abajo’ del valor de venta de los eléctricos de ocasión.

Por lo tanto, si tuviésemos en cuenta sólo el factor económico, este artículo se terminaría pronto y llegaríamos a la conclusión de que adquirir un eléctrico de segunda mano es una muy buena decisión si lo que se quiere (o se puede) es gastar poco dinero en una opción de cero emisiones. De hecho, puede que lo sea, pero conviene primero analizar una serie de cuestiones.

Que la garantía de la batería siga en vigor es fundamental

Desde su aparición, los modelos eléctricos nuevos decidieron desdoblar su garantía como producto: por un lado, estaría la ‘tradicional’, que afecta a aspectos como la electrónica global del vehículo, los elementos del chasis… y que en gran parte de los fabricantes ronda entre los dos y tres años de duración. Sin embargo, los eléctricos suelen añadir otro tipo de cobertura distinta para la batería, que en buena parte de las marcas suelen ser de seis a ocho años o bien por hasta 150 ó 160.000 km

Sin lugar a dudas, teniendo en cuenta que es el elemento más ‘sensible’ de este tipo de modelos y que, por tanto, puede ser lo que más preocupa al usuario, resulta de agradecer que se manejen este tipo de plazos tan amplios. Así que a la hora de adquirir un eléctrico de segunda mano, es interesante fijarse en uno que tenga, al menos, un par de años por delante de garantía, con el fin de estar cubiertos ante posibles problemas.

Mejor batería grande que pequeña.

Pero, ¿qué es exactamente lo que cubre dicha garantía? Que dicha batería no se esté degradando de una forma anormal durante los primeros años de vida. Aunque cada marca tiene sus matices, se entiende que dicha batería debe conservar, al menos, un 70% de su capacidad original (es un porcentaje que se conoce como State of Health y es la forma estándar de medir cuánta energía puede almacenar la batería respecto al primer día). Por tanto, si ese porcentaje cae por debajo del umbral garantizado antes de que termine el periodo de cobertura, el fabricante está obligado a reparar o sustituir la batería sin coste para el usuario.

Además de la batería, los coches de este tipo también suelen tener cubiertos, por un periodo igual que el de la batería, componentes como el motor eléctrico, el inversor y otros elementos de alta tensión. En este caso, protege frente a defectos de fabricación, no frente al desgaste natural. En la práctica, esto significa que si un componente eléctrico falla sin causa externa (por ejemplo, un inversor que deja de funcionar o un módulo de batería que se degrada de forma anómala), la marca debe hacerse cargo de la reparación. Como es lógico, lo que estas garantías no cubren son los daños provocados por un mal uso: cargas inadecuadas, manipulaciones, reparaciones fuera de la red oficial o impactos externos. 

La prueba de la autonomía…

Si ya tienes claro qué eléctrico de segunda mano quieres adquirir y te vas a acercar a verlo en persona… no es mala idea que vayas “con los deberes hechos” e informado de la autonomía y el consumo medio que debería ofrecer el modelo en cuestión. No vale, simplemente, con saber el dato de autonomía que proporciona la propia marca, sino que resulta aconsejable echar un vistazo a reviews y pruebas del modelo en cuestión (seguro que encuentras varias de ellas en formato vídeo en YouTube), donde lo más habitual es realizar ensayos prácticos para conocer el consumo medio y el alcance del modelo.

Resulta aconsejable echar un vistazo a reviews y pruebas del modelo para conocer la autonomía.

Una vez que tengas la información, cuando acudas al concesionario o compraventa, pide que o bien te den una vuelta con el coche o que puedas conducirlo tú mismo durante unos kilómetros. Comprueba si los datos que aparecen en la instrumentación, dentro del ordenador de a bordo, encajan con los de las pruebas que hayas visto. 

Mejor de particular que de empresa

Si la unidad que vas a adquirir era de una persona particular, es muy probable que el anterior propietario tuviese un punto de carga privado en su casa o domicilio. De hecho, se estima que entre el 84 y el 90% de esos particulares cuentan con ese tipo de instalación en su hogar. Eso querrá decir que la gran mayoría de recargas a las que ha sido sometida la batería son ‘lentas’, entendiendo como tal velocidades de entre dos y siete kWh, de tal forma que la degradación de dicha batería habrá sido muy baja. Por el contrario, si al vehículo se le daba un uso más profesional, es decir, de empresa donde es importante que el vehículo permanezca parado el menor tiempo posible, es más probable que se haya recurrido más habitualmente a la carga rápida o ultra-rápida.

Hablando de baterías… mejor nada por debajo de 28 kWh

Hemos visto que una batería va a perder capacidad con el paso del tiempo… así que si se elige un modelo dotado de una batería de alta tensión con una capacidad limitada (menos de 26/28 kWh), que era algo habitual en los primeros eléctricos, es probable que su autonomía real, en la actualidad, sea bastante limitada. Asimismo, casi todos esos modelos ‘veteranos’ tienen una velocidad de recarga muy lenta, de tal forma que el uso que podrás darle en tu día a día estará muy condicionado. Solo si encuentras un auténtico chollo por precio, tus desplazamientos diarios son muy cortos y necesitas un modelo de cero emisiones, entonces te podría interesar.

Si se elige un modelo dotado de una batería de alta tensión con una capacidad limitada es probable que su autonomía real, en la actualidad, sea bastante limitada.

Analiza que el peso no le haya pasado factura

Es cierto que el nivel de fiabilidad de los eléctricos es mejor que el de los vehículos de combustión; en buena parte porque disponen de muchos menos componentes y porque uno de los principales, como es el motor, es bastante más sencillo y fiable. Con todo, no hay que olvidar que los 100% eléctricos son vehículos que pueden pesar entre 250 y 600 kg más que su equivalente de combustión. Ese peso suplementario puede conllevar un desgaste más acelerado de elementos como los frenos, la amortiguación… Si ambos componentes han sido cambiados recientemente (menos de uno o dos años) en la unidad en la que estás interesado, tendrás un buen motivo para elegirla.

Echa un vistazo a esos aspectos ‘peculiares’ de un modelo eléctrico

Puede que estos puntos ya sean más complicados, pero si tienes la ocasión, comprueba que el sistema de advertencia sonora para los peatones funciona correctamente y que el vehículo lo emite cuando circula a baja velocidad (normalmente hasta unos 25 km/h). Si el vendedor está de acuerdo y existe algún punto de carga rápida cercano al concesionario, no está de más comprobar (aunque lo abones tú) si al enchufarlo durante unos minutos, ‘la curva de carga’ es uniforme y que se cumplen la cifra de potencia máxima declarada por el fabricante. Además, ya de paso te servirá para ver si la carga se inicia sin problemas, si la tapa que cubre el enchufe funciona bien, si no hay problemas para desenchufar el conector… 

Tampoco es mala idea preguntar si el coche viene dotado de una manguera de carga, algo que de incluirlo te permitirá usar muchos cargadores desprovistos de este elemento y, como es lógico, te ahorrará el tener que comprarte una; y si la tiene, comprueba que se encuentra en buen estado, es decir, sin dobleces marcas, algún conector dañado… (un cable de carga puede costar entre 200 y 350 euros). Por otro lado, muchos eléctricos destacan por su conectividad; eso quiere decir que puede que su anterior propietario vinculase su móvil con el coche y crease un perfil de usuario. 

Comprueba estos elementos antes de comprar un eléctrico de segunda mano.

Si al final te decides a adquirir un eléctrico de segunda mano con ese nivel de conectividad, accede a la parte multimedia y resetea o escoge la opción de ‘volver a la configuración de fábrica’, para que no se mantengan datos o información de la persona que lo condujo anteriormente. Incluso puede que eso no sea suficiente: si el vehículo estuviera vinculado a la cuenta del anterior dueño, tendría que desvincularse del coche para que tú puedas usar todas las funciones. 

Que tenga las actualizaciones al día… porque un eléctrico ‘envejece’ de otra manera

En cualquier modelo de combustión, todo lo relacionado con el software ya es un elemento fundamental, pero en los eléctricos lo es aún más. Las actualizaciones pueden mejorar la autonomía, optimizar la gestión térmica, corregir fallos o incluso añadir funciones nuevas. Por eso, al comprar un eléctrico de segunda mano, conviene comprobar si el vehículo ha recibido todas las actualizaciones disponibles. 

Algunos modelos se actualizan vía OTA (son las siglas de Over The Air, es decir, que se actualiza a distancia, de forma remota), mientras que otros requieren pasar por el taller. Pregunta si el propietario ha mantenido el coche al día y si hay actualizaciones pendientes. Además, un software desactualizado puede afectar a la carga rápida, a la gestión de la batería o incluso a la precisión del cálculo de autonomía. En resumen: un eléctrico con el software al día es más eficiente, más seguro y más estable. Y, sobre todo, te asegura que no estás comprando un coche ‘congelado’ en una versión antigua que podría darte problemas o limitar su rendimiento.

Si puedes, elige un eléctrico popular

Como decíamos al principio, cada vez es mayor el parque de vehículos electrificados, porque cada vez hay más variedad para elegir y más unidades en circulación. Eso es una buena noticia porque garantiza que la marca ha fabricado un buen número de piezas de recambio o sustitución. Dicho con otras palabras, es muy probable que de casi cualquier modelo de segunda mano estés bien servido en caso de necesitar un repuesto de algún elemento desgastado o roto. Pero, de todas formas, evita adquirir aquellos vehículos que no se vendieron en grandes cantidades y que el propio fabricante retiró de su catálogo, ya que con el paso del tiempo podría quedarse sin suministro de piezas.

Un ejemplo: los Peugeot iOn, Citroën C-Zero y Mitsubishi i-Miev son unos microurbanos fantásticos, pero de los que quedan muy pocas unidades y que se dejaron de fabricar hace tiempo. Algo parecido se podría decir del Honda-e, seguramente el urbano eléctrico más sofisticado y con más estilo, pero del que se vendieron pocas unidades y que no tuvo sucesor (aunque al ser más reciente, tendrá más disponibilidad de piezas por más tiempo).

Lo ideal: que venga equipado con bomba de calor

En un eléctrico, la climatización es un elemento muy importante, al tratarse de uno de los grandes consumidores del vehículo. La bomba de calor puede marcar diferencias de hasta un 30% de autonomía extra en invierno si la unidad que adquieres la lleva. Muchos modelos la ofrecían como opción, y no siempre es fácil saber si la unidad que estás mirando la tiene, algo que o bien podrías consultar con el fabricante o que el propio vendedor del concesionario te confirme si la tiene. Revisar esto es clave: un eléctrico sin bomba de calor puede ser perfectamente válido… pero si vives en zona fría o haces viajes, la diferencia se nota con claridad. 

La bomba de calor puede marcar diferencias de hasta un 30% de autonomía extra en invierno si la unidad que adquieres la lleva.

Nuestro top de eléctricos de ocasión recomendados

Entre los modelos urbanos (convencionales o de tipo SUV), hay opciones interesantes como el Peugeot e2008, el Opel Corsa-e, el Fiat 500e… Son coches con motores de cierta potencia (entre 120 y 140 CV), con un kilometraje razonable (alrededor de los 50.000 km) y que pueden salir en el entorno de los 15.000 euros, de tal forma que pueden ser una buena manera de estrenarse en los coches de cero emisiones. 

Otra buena posibilidad puede ser el Renault Zoe en la versión R135 y batería de 50 kWh, que es una capacidad muy similar a la de los modelos ya mencionados. Incluso si quieres reducir un poco más el presupuesto, hay un trío de eléctricos (básicamente el mismo modelo, pero con distintas marcas) que te pueden convencer. Nos referimos a las versiones ‘cero emisiones’ del Skoda Citigo, VW Up! y Seat Mii, que tienen 83 CV, pero pueden estar en unos 12.000 euros.

Si subimos un escalón en cuanto a tamaño entramos en el terreno de los compactos; aquí el gran dominador es, sin duda, el Nissan Leaf, debido a que es uno de los eléctricos más populares y del que se han vendido más unidades. En este caso, merece la pena irse a alguna unidades de los últimos cuatro-cinco años, pues ya contaban con un potente motor de 218 CV y una batería de tamaño muy razonable en sus versiones ‘de autonomía extendida’, con 62 kWh. Puedes encontrar unidades por debajo de los 60.000 km y que cuesten menos de 18.000 euros… o también las dotadas del motor de 150 CV, pero con una batería de 40 kWh que puede ser algo justa, aunque para compensar, el precio puede rondar los 14.000 euros. Una opción algo más moderna es el Citroën ë-C4, con 136 CV, batería de 50 kWh, pocos kilómetros y por unos 18.000 euros. Y en ese nivel de precio, quizá un poco más, hemos encontrado alguna unidad del MG4 con el motor de 204 CV y la batería grande de 64 kWh.

Si estás interesado en opciones premium, recuerda algo que es válido tanto en modelos eléctricos como de combustión: la marca se paga, en el sentido de que el mantenimiento (sea mayor o menor) resultará más elevado que en un vehículo ‘generalista’. Una vez hecha esa apreciación, y poniendo límites con una unidad que tenga como máximo 60.000 km o un precio tope de 35.000 euros, puedes encontrar unidades interesantes de de Audi e-Tron (con cerca de 400 CV) y Q4 e-tron (con su gran batería de 82 kWh); de Mercedes, podrás acceder en esas condiciones a numerosas unidades de los EQA y EQB con costes de entre 30 y 35.000 euros; y en cuanto a BMW, hay menos variedad y número de unidades para elegir, pero puedes dar con algún X1 (no recomendamos el i3, aunque hay muchas unidades, pero por ser un modelo un tanto peculiar y con carrocería que recurre a la costosa fibra de carbono).

Si eres un fan de Tesla, comprobarás que sus modelos gozan de una menor depreciación que otros muchos eléctricos; con todo, dejando el tope en los 35.000 euros, que sería lo que cuesta un Model 3 estándar nuevo, puedes elegir versiones muy potentes y de gran autonomía de los Model Y o Model 3 ‘usados’. 

Si buscas un modelo de tipo comercial para usarlo en el trabajo, la oferta en este segmento es considerable, pero la variedad de precios también: entre los de tamaño compacto, lo habitual es que superen los 20.000 euros (opel Combo, Citroën Berlingo, Peugeot Rifter…) y los de tamaño grande ya se van a los 30/35.000 euros (Citroën ë-Spacetourer); por eso, si eres autónomo o vas a comprar un coche a nombre de empresa, compensa en este caso echar números y quizá decantarse por una unidad nueva con todas las promociones, subvenciones y exenciones que, seguramente, tienen esos coches ‘a estrenar’.

Finalmente, si lo que andas buscando es un eléctrico lo más exclusivo posible, puedes centrarte en el Porsche Taycan. Aunque sea un modelo de ocasión, nunca va ser un chollo, pero eso no quita que sus precios de venta sean más ajustados (en ocasiones cuesta la mitad) que los de los modelos ‘de estreno’. De esta forma, en el mercado de segunda mano vas a ver unidades por debajo de los 60.000 euros en las versiones de 408 y 530 CV (este último es la versión 4S).

-Una apuesta muy arriesgada, pero a precio chollo, el Toyota Mirai.

A modo de curiosidad, cabe destacar que puedes encontrar en el mercado unas pocas unidades de la única berlina de hidrógeno que se comercializa en el Viejo Continente. La que hemos localizado tiene 96.000 km… pero lo mejor es su precio, casi irrisorio para la tecnología de propulsión que lleva el modelo: Desde unos 16.000 euros (financiando), que es una cifra muy lejana de los casi 80.000 euros que cuesta una unidad nueva en la actualidad. El principal motivo de que el coche necesite hundir su precio es que la red de hidrogeneras en el Estado es escasísima, limitando por completo el uso de este coche con tecnología de pila de combustible.