La cuenta de limpieza y consejos de hogar @huele.a.limpio ha publicado un vídeo con tres trucos para el coche que están generando mucho interés. Los tres utilizan productos que la mayoría de la gente tiene en casa, y los tres tienen una base real que merece explicarse con detalle.

Pasta de dientes en el retrovisor

El primero de los consejos de la cuenta es aplicar pasta de dientes en el retrovisor, retirarla con un paño húmedo y, según explica, "ni se te va a volver a empañar, ni tampoco se va a quedar el agua, es decir, que la repele". La pasta de dientes contiene agentes abrasivos suaves y componentes detergentes que, al frotarse sobre el espejo y retirarse, dejan una fina película en la superficie. Esa capa actúa reduciendo la tensión superficial del agua, lo que hace que las gotas resbalen en lugar de quedarse pegadas.

El truco funciona mejor en retrovisores interiores, ya que los exteriores están expuestos a lluvia continua y el efecto desaparece antes. Varios expertos en coches que han puesto a prueba este método confirman que el resultado puede durar varias semanas en condiciones normales, aunque no es permanente y habría que repetirlo. Un matiz importante es retirar bien todos los restos de pasta antes de terminar, ya que si queda en el espejo puede influir en la nitidez del reflejo y comprometer la visibilidad, que es precisamente lo que se quiere mejorar.

Para los faros opacos

El segundo truco propone usar medio limón y un poco de bicarbonato, frotar en círculo sobre el faro y retirarlo con agua y un paño. La cuenta señala que "aparte de verse limpios, alumbrarán mucho mejor".

Coche

La mayoría de los faros modernos están fabricados en policarbonato, un plástico que con el paso del tiempo y la exposición a la radiación ultravioleta se oxida y se vuelve amarillento y opaco. Esa capa de oxidación es la que reduce la cantidad de luz que sale hacia la carretera. El ácido cítrico del limón actúa como agente oxidante suave que puede disolver parte de esa capa superficial deteriorada, mientras que el bicarbonato ayuda a pulir la superficie. La combinación de ambos es, en esencia, una versión casera muy básica de los kits de restauración de faros que se venden en tiendas especializadas.

Para los roces superficiales

El tercer consejo es el que requiere más cuidado. La creadora propone usar un borrador mágico húmedo para eliminar roces superficiales en la carrocería: "Frota y verás cómo se elimina absolutamente todo." Aquí conviene matizar bien antes de lanzarse. El borrador mágico es una esponja de espuma de melamina, un material que actúa a nivel microscópico como un abrasivo muy fino, similar a un papel de lija de grano muy elevado. Eso explica tanto su eficacia como su límite: puede eliminar roces que sean únicamente superficiales, es decir, que no hayan atravesado la capa de barniz que protege la pintura.

Si el arañazo ha llegado a la capa de color o más allá, el borrador no lo eliminará, solo lo disimulará un poco. El riesgo a tener en cuenta es que, usado con demasiada fuerza o repetición en una misma zona, puede desgastar el barniz transparente de la carrocería.