El chef Jordi Cruz ha publicado un vídeo en el que aborda una de esas discusiones aparentemente menores pero habituales en cualquier hogar: qué tipo de trapo es mejor utilizar en la cocina. Lejos de quedarse en una recomendación rápida, el cocinero pone “luz a una discusión eterna” y analiza con detalle los pros y contras de las tres opciones más comunes: papel de cocina, trapos de algodón y paños de microfibra.

Desde el inicio, Cruz subraya que la elección del material no es solo una cuestión de comodidad, sino que tiene impacto directo en la higiene, la sostenibilidad y la forma en la que se manipulan los alimentos.

El papel de cocina

Según explica el chef, el papel de cocina suele estar fabricado a partir de celulosa, lo que lo convierte en un material muy absorbente e higiénico. Su principal ventaja es el uso único, lo que reduce el riesgo de contaminación cruzada, especialmente al secar alimentos o absorber grasa.

Sin embargo, Jordi Cruz pone el acento en su impacto medioambiental, ya que es difícil de reciclar y, sobre todo, no es reutilizable. Por ese motivo, lo considera una "opción práctica para usos puntuales, pero poco recomendable como solución habitual en la cocina diaria".

El algodón

Los trapos de algodón, fabricados con algodón u otras fibras naturales, son descritos por Cruz como una herramienta multiuso, "válida para limpiar, secar, manipular utensilios calientes o cubrir preparaciones". Destaca su robustez y su capacidad de reutilización, lo que los convierte en una alternativa "más sostenible" que el papel.

Eso sí, el chef advierte de un problema: el uso excesivo sin una limpieza adecuada. El algodón acumula humedad y bacterias con facilidad, por lo que insiste en que deben lavarse muy a menudo, preferiblemente a altas temperaturas, para que sigan siendo seguros en la cocina.

La microfibra

En el caso de la microfibra, Jordi Cruz explica que se trata de "un material sintético, normalmente de poliéster o poliamida, es decir, plástico". Según dice el chef, su gran ventaja es la altísima capacidad de limpieza, ya que las fibras microscópicas atrapan suciedad y bacterias con mucha eficacia. Además, no retiene la humedad, seca muy rápido y es muy duradera.

Bayetas de microfibra en diferentes colores. Freepik

En cambio, señala dos inconvenientes importantes: su poca sostenibilidad y el hecho de que no puede acercarse al calor. También recuerda que, precisamente por su estructura, las microfibras retienen tanto lo bueno como lo malo, incluidas las bacterias, por lo que requieren limpiezas frecuentes y cuidadosas.

La elección personal de Jordi Cruz

Tras repasar las tres opciones, el chef se moja y explica cuál es su elección en la cocina. Jordi Cruz asegura que se queda principalmente con el algodón, apoyado por la microfibra para tareas concretas, y utilizando el papel de cocina de forma ocasional. Una combinación que, según su criterio, permite equilibrar eficacia, higiene y sostenibilidad.