Uno de los comportamientos más habituales es lo que se denomina “stop dinámico”: reducir mucho la velocidad, casi hasta detenerse, pero sin llegar a parar por completo. Desde el punto de vista legal, esta maniobra equivale a saltarse el stop. Si las ruedas no se detienen de forma total, la señal no se ha respetado y la sanción es la misma.

Este tipo de infracción es frecuente tanto en cruces urbanos como en carreteras secundarias y puede ser sancionada 'in situ' por un agente o detectada mediante cámaras de tráfico instaladas en intersecciones especialmente conflictivas. En estos casos, el conductor recibe la notificación aunque no haya interacción directa con las autoridades.

Radares en las señales de Stop: las claves para saber dónde están Pexels

Un problema serio

Saltarse un stop está considerado una infracción grave según el Reglamento General de Circulación. La sanción prevista es una multa de 200 euros y la retirada de 4 puntos del carné de conducir. Esta penalización se aplica tanto en vías urbanas como interurbanas y no depende de que se haya producido o no un accidente. El hecho de no respetar la señal es suficiente para que exista infracción.

La obligación que impone un stop es clara: el conductor debe detener completamente el vehículo, aunque la calzada parezca despejada, haya buena visibilidad o no se perciba tráfico en ese momento. No es una recomendación ni una prioridad flexible, sino una orden de parada total antes de reanudar la marcha cuando sea seguro.

¿Por qué Tráfico es tan estricta con esta señal?

La DGT considera el stop una de las señales más importantes en términos de seguridad vial. Suele colocarse en cruces con visibilidad limitada, cambios de rasante, intersecciones peligrosas o puntos con alto índice de siniestralidad. No respetarlo aumenta de forma considerable el riesgo de colisiones laterales, uno de los tipos de accidente más graves por la falta de protección en los laterales del coche.

Además, en caso de accidente, saltarse un stop puede tener consecuencias más allá de la multa. Si se demuestra que el conductor no respetó la señal, puede existir responsabilidad directa en el siniestro, lo que influye tanto en el atestado policial como en posibles reclamaciones con aseguradoras o responsabilidades penales.

Como ocurre con otras sanciones de tráfico, la multa por saltarse un stop puede acogerse al descuento del 50% por pronto pago, siempre que se abone en el plazo establecido. En ese caso, el importe se reduce a 100 euros, aunque la pérdida de puntos se mantiene. Además, aplicarse el descuento implica renunciar a presentar alegaciones.

No respetar un stop supone 200 euros de multa, cuatro puntos menos y un riesgo real de accidente. Detenerse completamente unos segundos sigue siendo la forma más sencilla de evitar sanciones.