La amaxofobia, el llamado miedo a conducir no es cosa de mujeres
La amaxofobia afecta a uno de cada cuatro conductores y se debe a diferentes motivos
Muchos de los miedos y las fobias son irracionales, y cuando llegan no queda otra que detectarlos, buscar sus causas y tratar de encontrar una forma de superarlos para que no condicionen nuestra vida. Uno de ellos es la amaxofobia, un trastorno de ansiedad que genera un miedo intenso e irracional a conducir y que provoca en algunas personas ataques de pánico al ponerse al volante de un vehículo o simplemente al pensar que van a hacerlo.
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Siempre se ha pensado que este miedo es más propio de las mujeres, al igual que tradicionalmente se ha dicho que ellas conducen peor (el clásico “mujer tenías que ser”), que aparcan mal o que no saben cambiar una rueda. Tópicos que se desmienten con facilidad, como de la amaxofobia. Porque según la Dirección General de Tráfico (DGT) este miedo a ponerse al volante presenta una incidencia similar en hombres y mujeres.
Síntomas físicos y psicológicos
Como ante cualquier problema, el primer paso es identificarlo. Es cierto que conducir es una tarea compleja que requiere de una máxima atención y que no a todo el mundo le resulta placentera, pero el problema llega cuando se convierte en un trauma. Se manifiesta con síntomas físicos como nerviosismo, aceleración del ritmo cardiaco, sudoración en las manos, temblor en brazos y piernas, sensación de ahogo, dolores musculares o ansiedad.
También se puede detectar a través de síntomas psicológicos como miedo a perder el control, pensamientos negativos o incluso catastróficos, vergüenza o culpa. Y se aprecia en comportamientos como evitar la conducción, no coger el coche de noche o con meteorología adversa o dejar que otros tomen el volante por ti.
Causas diversas
También es necesario conocer las causas, qué lleva a una persona a padecerla hasta verse incapaz de conducir. Y hay unas cuantas. Una de las más comunes es haber sufrido un accidente de tráfico o haber experimentado un suceso traumático relacionado con la conducción, pero también es común que se manifieste en personas que abandonan la conducción justo después de sacarse el carné de conducir y que sienten pánico a la hora de retomarla.
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Igualmente la pueden empezar a sentir conductores habituales y personas con baja autoestima, fobia social, ansiedad generalizada y estrés laboral o personal, circunstancias que minan su confianza; y también personas excesivamente perfeccionistas, con pensamientos negativos o que consideran el tráfico como una amenaza al tener una percepción errónea de estímulos.
Existen soluciones
Conocido el problema y su causa, es el momento de buscar soluciones. Y la principal es acudir a un especialista, un psicólogo con el que practicar técnicas de relajación y terapia con las que intentar que el conductor se vaya enfrentando de forma progresiva a las situaciones del tráfico que le generan ese temor, con el fin de que recobre su autonomía para poder conducir sin miedo. Según explican desde el RACE, un trauma simple se puede solventar con ocho sesiones de una hora, que ascenderán a más de doce si es más complejo.
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Junto a la terapia también es interesante realizar un curso de perfeccionamiento de la conducción, para aprender a reaccionar mejor ante situaciones complicadas como frenadas bruscas o pérdida de control del coche. La mejora de la técnica redundará en un incremento de la confianza y de la autoestima.
Afecta al 28%
Según la DGT, la amaxofobia afecta a más del 28% de los conductores y conductoras en España, más de una de cada cuatro personas, muchas de las cuales lo llevan en silencio y sufriendo cada vez que se ponen al volante, o directamente renunciando a conducir, perdiendo así autonomía y libertad en sus vidas. El primer paso para que todos ellos puedan volver a conducir es identificar el problema, para después tratar de buscar una solución.