Compartir un trozo de pan con el perro es uno de esos gestos cotidianos que millones de personas hacen sin pensarlo dos veces. Sin embargo, la cuenta de adiestramiento canino @casapetbrasill ha puesto sobre la mesa un argumento que cada vez más veterinarios y especialistas en nutrición animal avalan: el pan no es un alimento adecuado para los perros.
Por qué no encajan bien
El argumento central del post de @casapetbrasill es que el pan es un alimento de alta carga glucémica que genera picos de glucosa, dispara la insulina y favorece la inflamación crónica en un animal con fisiología carnívora. Esta afirmación tiene una base real, aunque conviene matizarla.
Los perros son carnívoros facultativos, lo que significa que su metabolismo está diseñado principalmente para procesar proteínas y grasas animales, no carbohidratos refinados. El pan está hecho principalmente de harinas refinadas, no contiene nutrientes esenciales para los perros y no aporta proteínas ni grasas saludables, que son clave para su salud. Un estudio confirmó que los perros presentan algunos genes que les permiten una mejor descomposición de los carbohidratos. Pueden procesar carbohidratos en cierta medida, aunque no sea lo mejor para su organismo.
Donde el post acierta es donde afirma que si el pan se ingiere en cantidades demasiado grandes y habitualmente, puede provocar sobrepeso o incluso diabetes en los perros debido a la ingesta excesiva de azúcar.
El mayor peligro del pan para perros
Si hay un punto en el que la comunidad veterinaria es absolutamente unánime es en la peligrosidad de ciertos ingredientes que pueden acompañar al pan. Ingredientes como pasas, nueces, ajo, cebolla, xilitol y semillas como comino pueden ser tóxicos y deben evitarse.
El xilitol es un edulcorante presente en algunos panes de molde y productos de panadería y es especialmente peligroso. Antes de ofrecer cualquier tipo de pan a un perro, es recomendable revisar la lista de ingredientes.
Alimentos peligrosos para los perros
Algunos alimentos comunes en nuestra dieta pueden resultar muy perjudiciales para los perros, por lo que conviene evitarlos por completo: el chocolate (especialmente el negro) contiene teobromina, tóxica para su organismo; las uvas y pasas pueden provocar insuficiencia renal; la cebolla y el ajo dañan sus glóbulos rojos; el aguacate contiene persina, que puede causar trastornos digestivos; el alcohol y la cafeína afectan gravemente a su sistema nervioso; y los huesos cocidos pueden astillarse y provocar obstrucciones o lesiones internas.
Para garantizar su bienestar, lo más seguro es ofrecerles únicamente piensos y alimentos formulados específicamente para ellos y consultar siempre con el veterinario ante cualquier duda.