El WhatsApp secreto de las futuras reinas europeas
Mientras sobrevives a grupos familiares y chats del colegio, las futuras reinas de Europa comparten un exclusivo WhatsApp donde nunca se filtra nada
La noticia ha sido recibida con la misma mezcla de fascinación y envidia con la que uno contempla un ático en Lisboa o una herencia bien repartida. Resulta que las futuras reinas de Europa tienen un grupo privado de WhatsApp donde comparten inquietudes, preocupaciones y experiencias derivadas de una vida que, reconozcámoslo, no se parece demasiado a la nuestra. En el exclusivo club figuran Amalia de Orange, Elisabeth de Bélgica, Ingrid Alexandra de Noruega y, según se ha confirmado, la princesa Leonor. Una especie de OT Monárquico donde el premio no es grabar un disco, sino heredar un reino.
La gran ausente es la infanta Sofía. Y aquí es donde empieza el verdadero salseo. Porque todos sabemos que no hay dolor más universal que descubrir que existe un grupo del que uno no forma parte. Da igual que tengas quince años, cuarenta o una línea de sucesión al trono. El famoso “grupo aparte” sigue siendo un arma de destrucción emocional.
Según cuentan, las futuras monarcas hablan de la presión mediática, de la falta de privacidad, de las redes sociales y de las responsabilidades que les esperan. Lo cual está muy bien. Pero quien haya estado alguna vez en un grupo de WhatsApp sabe que eso dura exactamente tres mensajes...
Y la imaginación se dispara...
Después empiezan los audios. Y ahí es donde mi imaginación se dispara. Porque me niego a creer que nadie haya escrito nunca: “¿Os han vuelto a obligar a inaugurar un museo un sábado por la mañana?”. O: “Mi padre quiere que me haga otra foto oficial. Ayuda”. O incluso: “¿Vosotras también tenéis veinte asesores opinando sobre vuestro outfit?”.
Lo verdaderamente admirable de esta historia es que no se ha filtrado absolutamente nada. Ni una captura. Ni un mensaje reenviado. Ni una foto comprometedora. Nada. ¡Un milagro superior a convertir agua en vino! Ningún grupo de WhatsApp está realmente a salvo. Una sola captura valdría más exclusivas que media temporada de la prensa del corazón.
Emojis y stickers 'reales'
Quizá por eso el misterio resulta tan irresistible: ¿Utilizan emojis de coronas? ¿Tienen stickers de reyes saludando desde balcones? ¿Hay un mensaje fijado con el protocolo para sobrevivir a una cena de Estado? ¿Quién es la que tarda dos días en responder? ¿Existe una versión monárquica del clásico “perdón, estaba liada”? Nunca lo sabremos. Y probablemente sea mejor así. Aunque reconozco una cosa: pagaría dinero por escuchar los audios.
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