El brócoli es una de las verduras más saludables que existen, pero hay una forma de cocinarlo que anula buena parte de sus beneficios. Denis Blanco, nutricionista y creador de contenido, lo explica en un vídeo que ha subido a sus redes: "llevas toda la vida cocinando el brócoli mal".

Qué es el sulforafano y por qué importa

El brócoli contiene "una enzima superbeneficiosa", explica Blanco. Cuando se corta o machaca, esa enzima se activa y empieza a producir sulforafano, que según la nutricionista es "el compuesto más estudiado del brócoli". El sulforafano es un antioxidante con propiedades antiinflamatorias al que la investigación científica lleva décadas estudiando por su potencial relación con la reducción del riesgo de ciertos tipos de cáncer y su efecto protector sobre las células.

El problema es que esta reacción necesita tiempo para completarse, y el calor destruye la enzima que la hace posible. Si el brócoli va directamente de la tabla a la sartén o al agua hirviendo, la enzima no ha tenido tiempo de actuar y el sulforafano no se forma.

El truco

La solución que propone Blanco es simple. Primero, "córtalo en floretes pequeños". Segundo, y aquí está la clave: "déjalo reposar diez minutos en la tabla". Ese tiempo es suficiente para que "ocurra la reacción mágica de este compuesto antioxidante", en palabras del nutricionista. Una vez pasados esos diez minutos, la enzima ya ha hecho su trabajo y el calor ya no puede interrumpir el proceso.

El otro error habitual es cocinar el brócoli demasiado. Blanco es claro al respecto: "lo vas a cocinar solamente durante tres minutos y no vas a poner una tapa, así se va a quedar supercrujiente". Cocinarlo en exceso "va a romper esta enzima que te hace tanto bien". El resultado que busca es "verde, brillante y ligeramente crujiente", lejos del brócoli apagado y blando que mucha gente odia consumir.

Un alimento único

El brócoli es una hortaliza con un alto valor nutricional, rica en vitamina C, vitamina K, ácido fólico y fibra, además de aportar minerales como el potasio y el hierro. Destaca por su contenido en antioxidantes y compuestos bioactivos como el sulforafano, asociado a efectos protectores frente al daño celular. Con un bajo aporte calórico y un elevado poder saciante, es un alimento ideal para mantener una dieta equilibrada y favorecer la salud cardiovascular y el buen funcionamiento del sistema inmunitario.

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Pizza con trozos de brócoli en el horno. Freepik

En la cocina, el brócoli es extraordinariamente versátil, ya que puede consumirse crudo en ensaladas, al vapor, salteado, asado al horno, en cremas, purés, woks, quiches o incluso como base de masas saludables. Su textura firme y su sabor suave permiten combinarlo con carnes, pescados, legumbres, arroces y pastas, adaptándose tanto a recetas tradicionales como a propuestas más innovadoras. Además, aprovecha prácticamente todo el producto, incluido el tallo, lo que lo convierte en un ingrediente práctico y sostenible.