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La cocina clásica se cuece en...

Servicio, calidad y gusto por el detalle en Abando

El restaurante Abando pone al cliente en el centro de cada experiencia manteniendo su esencia desde 1983

Servicio, calidad y gusto por el detalle en AbandoAbando

Servicio, calidad y gusto por el detalle son las señas de identidad del restaurante Abando, un establecimiento que pone al cliente en el centro de cada experiencia.

Bebe de la cocina clásica de Bilbao, elaborando platos de siempre más nuevas incorporaciones en carta, y además, ha sabido adaptarse a los nuevos ritmos y formas de vida de sus clientes sin perder su esencia. Ello le convierte en “uno de los imprescindibles para conocer nuestra gastronomía”, afirman sus responsables.

Dispone de una completa carta con elaboraciones que tienen en cuenta la materia prima de temporada. De hecho, consideran que es la cocina más honesta y respetuosa, además de ser todo un espectáculo de aromas y sabores. También cuenta con una extensa barra de pintxos que se va actualizando y evolucionando a lo largo del día y con un menú degustación. 

Entre los platos más demandados en su comedor figuran el bacalao al pil-pil o las almejas, al igual que las zamburiñas que terminan en mesa y son el plato más fotografiado por sus clientes. Y como broche final, su tarta de queso, que es la reina entre sus opciones de repostería, junto a las torrijas y las milhojas.

Todos los pescados que llegan a su cocina son salvajes y ejemplares grandes que cortan individualmente para no obligar al cliente a pedir la pieza entera. En este capítulo, la confianza en los proveedores de siempre les garantiza contar con la mejor opción.

Detalle del comedor del Restaurante Abando

En cuanto a las carnes, trabajan únicamente vaca vieja rubia gallega de maduración entre 30 y 40 días.

Para armonizar con los platos, su bodega es fruto de una cuidadosa selección. Atesora todas las denominaciones de origen con referencias de varios rangos de precios. Son bodegas reputadas, nacionales y alguna internacional. A este respecto se enorgullecen de tener “una de las mejores cartas de la ciudad por la singularidad, relevancia y cuidado con el que ha sido diseñada”.

Mención especial requieren sus combinados, como el destornillador, preparado con zumo de naranja recién exprimido para poner el broche final de cualquier comida o cena.

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A su comedor en la barra suma uno pequeño más recogido en el interior. Renovado por completo en 2015, coincidiendo con el relevo entre abuelo y nieto, el Abando ha sabido mantener la esencia con elementos funcionales y un ambiente acogedor conservando y resaltando la autenticidad de su pared de piedra y los vestigios de la rica historia arquitectónica de Bilbao.

El restaurante comenzó su andadura en 1983 de la mano de Carlos Cámara, y hoy lo dirige su nieto Carlos. Con más de 40 años de historia, en este rincón del Ensanche bilbaino siempre tiene abiertas sus puertas y a cada hora del día es un Abando diferente.