"No correré donde Indurain corra”. Se le atribuye a Claudio Chiapucci una frase que servía para determinar, por un lado, la superioridad y dominio aplastante que ejercía Miguel Indurain en la década de los 90 del pasado siglo, y el respeto reverencial, la frustración y la rabia que generaba en sus competidores medirse al navarro en las mismas carreras.

En el ciclismo moderno nadie se ha sincerado de ese manera, o al menos, nadie ha comentado algo similar respecto a Tadej Pogacar, que es el Indurain de esta era. 

Sin embargo, en el calendario que afrontarán los rivales que tendrá frente a sí el esloveno en julio, parecen advertir que en el silencio se grita esa idea.

Los que se postulan a la lucha en la Grande Boucle han optado por almanaques de competición en la que todos se esquivan y se apartan.

No solo del genio esloveno, también del resto para componer un archipiélago de distintas islas. Se desconoce si esa postura responde a un asunto mental, anímico o táctico para evitar mostrar debilidad ante los rivales.

Jonas Vingegaard, que encarará el Tour después del Giro, necesitará descansar. No competirá entre las dos carreras. Es del todo lógico. El danés ha coincidido con Pogacar en distintas pruebas en años precedentes.

El danés no parece evitar la confrontación directa con el genio esloveno, que ha elegido el Tour de Suiza, una de las dos citas de una semana que le restan por tachar (la otra es la Itzulia) como carrera preparatoria del carrera francesa. 

Por su parte, Paul Seixas, que el lunes anunció su participación en la ronda gala, ensayará su presencia en la misma compitiendo en el Dauphiné, que este curso estrena nombre: Tour Auvergne -Rhône-Alpes.

En la pasada edición de la prueba, Pogacar, Vingegaard y Lipowitz no dudaron en retarse en el mini Tour. Semanas después, clavaron el podio de los Campos Elíseos de París.

En esta ocasión, el ciclista alemán, segundo en el Tour de Romandía por detrás del todopoderoso esloveno, acudirá a la patria de Pogacar para enfocar la Grande Boucle con la intención de mejorar el podio de la pasada campaña corriendo el Tour de Eslovenia.

En ese contexto de eludir la confrontación y el contacto, Remco Evenepoel, que con su fichaje por el Red Bull soñaba con cotas mejores en la carrera francesa, ha declinado competir hasta el Tour.