Villar pasa al ataque
El expresidente de la RFEF afirma que la amenaza de la FIFA va “muy en serio”, acusa al CSD de ser resposable si España se queda sin Mundial y avisa de que luchará hasta recuperar el cargo
bilbao - En los 29 años en los que Ángel María Villar Llona ha ejercido como presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), se pueden contar con los dedos de una mano, y aún sobra alguno, las ruedas de prensa que ha concedido. Ayer, sin embargo, se enfrentó a un tropel de medios de comunicación solo y habló durante 90 minutos. Básicamente para denunciar su situación, de hombre perseguido injustamente, según relata, dejar claro que va a luchar para recuperar el cargo y advertir de que la FIFA” va muy en serio” con su amenaza de excluir a España del Mundial de Rusia. Una virtualidad en la que él nada tiene que ver, remarcó “de forma categórica”, y de la que culpa al Gobierno español. “El Consejo Superior de Deportes es el único responsable de que España se pueda quedar sin Mundial”, aseveró Villar.
“Desde ya desmiento de forma categórica cualquier tipo de acción e intervención ni ante la RFEF ni ante la FIFA”, dijo nada más comenzar su comparecencia, previa felicitación al Real Madrid por el Mundial de Clubes, seguramente para quitarse de encima la losa de ser el responsable de una amenaza muy sensible en un territorio de gran arraigo futbolístico.
Villar fue suspendido el pasado 25 de julio durante un año por la Comisión Directiva del CSD y ahora, desprovisto provisionalmente del cargo, se enfrenta a una moción de censura “que no se basa en la gestión federativa sino en la Operación Soule”, lo cual considera una de las injerencias del Gobierno español que están en la base de las amenazas de la FIFA.
“La FIFA no está solicitando que un estado soberano incumpla sus leyes como se argumenta, solo está cumpliendo sus estatutos y reglamento. Deberíamos preguntarnos por qué conflictos de esta naturaleza no se dan en otros países de nuestro entorno como Alemania, Francia, Italia, Inglaterra o Alemania”, destacó el exdirigente vizcaino, para añadir que “los poderes públicos de esos estados respetan escrupulosamente la autonomía de las federaciones”. Y eso, a su modo de ver, no ocurre en España a causa de la intervención del CSD.
Otra injerencia que detalla Villar señala al presidente del CSD, José Ramón Lete, “responsable de que se anulen las elecciones a la Asamblea General al solicitar la revisión de la decisión del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) y lo hace sin que la ley se lo permita usando el contenido de las escuchas olvidando que se trata de material probatorio”. “No ha solicitado autorización al juez para usarlas ni ha solicitado informe a la abogacía del Estado. Confío en que el Consejo de Estado informe negativamente y no lo permita”.
El expresidente de la RFEF puso especial énfasis en su situación personal tras su defenestración, con clara inclinación al victimismo.
los enemigos Para defender su buen nombre Villar está dispuesto a recurrir a los tribunales internacionales si pierde los procesos en los que está inmerso “porque yo no he hecho nada”, dijo, y señaló a el exsecretario de estado para el Deporte, el también bilbaino Miguel Cardenal, con una primera denuncia ante la fiscalía anticorrupción en 2015; al exsecretario de la RFEF Jorge Pérez, al que despidió y luego fue su rival en las últimas elecciones presidenciales; y a Javier Tebas, el presidente de LaLiga, como los personajes que con más ahínco le han perseguido. “Hay muchas personas que quieren mi cabeza colgada; me están linchando”, confesó.
El expresidente de la RFEF también utilizó la rueda de prensa para defender a su hijo Gorka, también procesado en la operación Soule y su compañero de celda en Soto del Real. Negó que tuviera nada que ver en la contratación fraudulenta de partidos amistosos, como ante Colombia, según el sumario del juez Pedraz; y también que llegara al cargo de director general de la Conmebol por enchufe, dada la gran amistad de Villar con los directivos suramericanos, la mayor parte envueltos en los escándalos de la FIFA. “Se dijo que presioné y es todo lo contrario. Yo no quería porque iba a estar años sin verlo. Pero a mi hijo le eligieron por su valía”.
Villar se acordó de su amigo Juan Luis Larrea, “que ejerce mis funciones, pero el presidente soy yo”, recordó; y atacó a Luis Rubiales, responsable de la moción de censura contra su gestión y aspirante a la sucesión. “Voy a luchar hasta el final porque el que me cese sea el fútbol y no la Administración. Algunos me quieren ver enterrado, soy un leproso”, enfatizó.