AMOREBIETA: Mediavilla, Goiria, Méndez, Rubén, Seguín, Javi Moreno, Baqué, Muniozguren, Álvaro (Min. 90, Luengo), Javi Rodríguez (Min. 73, Ibrahima) y Obieta (Min. 84, Fiddes).
RAYO MAJADAHONDA: Basilio, Rubén (Min. 60, Pulga), Portuga, Parla, Oliva, Núñez, Ñoño (Min. 77, Fidalgo), Vicente (Min. 32, Carlitos), Jorge Félix, Cidoncha y Portilla.
Gol: 1-0: Min. 48; Baqué.
Árbitro: Álvarez Borbolla. Amonestó a los locales Rodríguez, Goria, Muniozguren y Baqué; y a los visitantes Parla y Oliva.
Incidencias: Unos 500 aficionados en Urritxe.
amorebieta - Uno de los más jóvenes de la plantilla, el durangarra cedido por el Athletic Iñigo Baqué, mantiene la ilusión por la permanencia en Urritxe. Su diana, de raza, lanzándose en plancha para cabecear el cuero al fondo de la portería del Rayo Majadahonda, dio el triunfo a un Amorebieta que, a falta de que se complete la jornada, durmió dos puntos por debajo del play-out y a cinco de la salvación directa.
Pese a la relevancia del choque, el ambiente comenzó frío, como de costumbre en los últimos tiempos, en los que a la grada de Urritxe le cuesta hacerse notar. A partir del minuto 10 empezaron a estirarse ambos equipos. El cabezazo de Félix lo atrapó Mediavilla, y en lado contrario ni Baqué ni Álvaro remataron por un palmo en posición letal. Obieta, centrado, y Baqué, desviado, siguieron intentándolo. Respondió Ñoño a la contra, pero se entretuvo. Su compañero Portilla fue más directo, aunque sin ángulo. Los madrileños rozaron el gol en el tramo final de la primera mitad. Cabeceó Félix y voló Mediavilla, que obró un milagro en el 45, sacando con el pie el remate de Ñoño en la más clara hasta ese momento. Respiró Urritxe, que la veía dentro.
El panorama cambió tras el descanso. Lo alteró la diana zornotzarra en el 48, a balón parado, como casi siempre. Álvaro la puso templada y el testarazo de Baqué ganándole la partida a Cidoncha hizo el resto. Incluso la grada se animó a partir de entonces. El Rayo sacrificó su defensa de cinco, pero no logró acercarse al arco local. De hecho, fue el Amore quien merodeó área contraria. Muniozguren chutó alto y la rabona de Baqué salió centrada.
Cuando los madrileños comenzaban a adueñarse del balón, Larrazabal dio entrada a Ibrahima, cuya velocidad volvió a oxigenar al Amorebieta, que dormía el partido cuando eran necesario y salía veloz cuando veía huecos. Pudo sentenciar a la contra y no lo hizo, pero tampoco dejó que el rival generase peligro.