Aquellas personas que diariamente pasen por el puente de Rontegi ya sea para ir dirección Santander o Bilbao/Gurutzeta-Cruces, se habrán fijado en que desde hace unos días hay un tramo en obras. Unos trabajos que están debidamente señalizados por las líneas pintadas de amarillo y la señales del mismo color que avisan a los conductores. Sin embargo, no todos habrán caído en la cuenta de que en ese mismo tramo existe un radar que marca una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora, y que desde el comienzo de las mencionadas obras ha visto reducido su límite a 60 km/h.
Esta ruta es una de las más utilizadas a diario por miles de personas que se dirigen a sus puestos de trabajo, y es por ello una de las carreteras de Bizkaia que más densidad de tráfico acumula y, en consecuencia, uno de los puntos en los que más accidentes se producen. La rutina lleva a los conductores y conductoras a circular con el piloto automático activado y a pisar el freno poco antes del mencionado radar con el objetivo de que el velocímetro no rebase los 80 km/h.
Atención y precaución
Ante este cambio temporal que seguramente muchas personas no habrán percibido todavía, conviene circular con precaución, reducir la velocidad y tratar de interiorizar que, mientras duren los trabajos en la calzada, este radar situado a la altura del BEC fija una velocidad máxima de 60 kilómetros por hora. De lo contrario, la rutina puede jugar una mala pasada y acarrear tanto sanciones económicas como sustos al volante y, en el peor de los casos, provocar accidentes de tráfico.