Bilbao - La actualidad del Barakaldo, en medio de una acuciante crisis interna con motivo de las profundas y manifiestas desavenencias existentes entre David Movilla, entrenador y manager deportivo del conjunto fabril, y el secretario técnico del club, Iñaki Zurimendi, vuelve a estar marcada por una nueva salida en el terreno institucional. Si el pasado lunes, 27 de febrero, fueron los directivos Marco García, Eneko Aldama y Unai Rivero quienes optaron por abandonar la nave por “motivos personales”, el último en echarse a un lado ha sido Fran Sánchez, quien ejercía también como delegado del equipo. De hecho, ese seguirá siendo su cargo en la entidad después de haber cesado en sus funciones de directivo “a causa de la incompatibilidad de sus horarios laborales con la función en la Junta, no existiendo ningún otro motivo más que haya tomado esta decisión”, según se pudo leer en el comunicado oficial emitido por el Barakaldo al respecto de una delicada situación de puertas hacia dentro.

La Junta Directiva presidida por Orlando Saiz, no en vano, queda a expensas de una sola baja más para tener que proceder obligatoriamente a la convocatoria de elecciones, con el consiguiente nombramiento de una gestora. A día de hoy son siete los directivos que permanecen al frente del club de los doce que figuraron inicialmente, por lo que una nueva fuga evitaría que la Junta rebasase el 50% de activos. Al presidente, que compareció el martes en la sala de prensa de Lasesarre para mandar un mensaje de tranquilidad a la masa social del Barakaldo, le acompañan a día de hoy Agustín González, Iñaki Bahillo, Sergio García, Cali González, José María García y Borja del Prado, el único de los siete directivos que no estuvo presente en la citada comparecencia del presidente ante los medios de comunicación.

Tensa calma En los últimos días, la Junta Directiva trata de recuperar la tranquilidad después de pasar una semana “muy difícil”, tal como confesó el presidente Orlando Sáiz en su cita con los periodistas, en la que no dudó en lavar la imagen de Zurimendi públicamente, así como la de los directivos que aún le acompañan al frente de una entidad que vive momentos delicados fuera de los terrenos de juego. - A. Aramendia