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Un gol de Natxo Insa mantiene al Celta en Primera

El público de Balaídos acabó invadiendo el césped después de la victoria

Un gol de Natxo Insa mantiene al Celta en PrimeraEFE

CELTA: Rubén; Bellvís, Cabral, Túñez, Roberto Lago; Natxo Insa, Oubiña; Augusto Fernández (Min. 89, Orellana), Alex López (Min. 71, Madinda), Krohn-Dehli (Min. 85, De Lucas); e Iago Aspas.

ESPANYOL: Kiko Casilla; Javi López (Min. 59, Mattioni), Diego Colotto, Raúl Rodríguez, Capdevila; Forlín, Víctor Sánchez (Min. 65, Gómez); Stuani, Verdú (Min. 79, Christian), Simao y Sergio García.

Gol: 1-0: Min. 15; Natxo Insa.

Árbitro: Mateu Lahoz (Colegio Valenciano). Enseñó amarilla al local Oubiña y a los visitantes Forlín, Mattioni y Colotto.

Incidencias: Balaídos, ante 30.000 espectadores.

vigo. El Celta se salvó de la quema con una victoria por la mínima sobre el Espanyol con un tanto de Natxo Insa que unido al traspié de su más enconado rival, el Deportivo, propició el milagro que necesitaban los vigueses para seguir un año más en la máxima categoría. Todo se les puso de cara a los de Vigo, que pronto cobraron ventaja en el marcador y casi a renglón seguido llegó desde Riazor la noticia más deseada: el tanto de la Real Sociedad. A partir de ahí, los de Abel Resino solo tuvieron una misión, aguantar, por lo civil o lo criminal, un resultado que bien mereció todo el sufrimiento vivido.

El conjunto gallego intentó cumplir con su parte cuanto antes y para ello se empleó con el doble de intensidad que un Espanyol contemplativo que permitió que Augusto y, sobre todo, Aspas merodearan por su área en busca del último pase. En una de éstas, el de Moaña le hizo un roto a Javi López y asistió a Natxo Insa, que en posición franca acribilló a Casilla. Este tanto y, sobre todo, el de la Real Sociedad en A Coruña, que se cantó con la misma o mayor intensidad en Balaídos, puso de los nervios al Celta, que se arrinconó en su campo y cedió el balón a un rival que tuvo el empate en los pies de Stuani.

Los de Abel Resino, contagiados por la histeria de una grada que cantó dos goles inexistentes de la Real, no reaccionaron a tan claros avisos y se limitaron a achicar balones y esperar una contra que nunca se presentó. El Espanyol se empeñó en perdonarle la vida al Celta, que agradeció el descanso como agua de mayo después de que Sergio García cabeceara cerca del larguero desde una posición inmejorable y en la segunda mitad resistió para certificar la permanencia.