BILBAO. No es el mejor Sporting de Portugal que se recuerda, cuyo último título liguero data de la temporada 2001-02, pero los hombres de Ricardo Sá Pinto, basados en un juego alegre y con la clara intención de rememorar éxitos pasados, han demostrado a lo largo de la actual Europa League que quien quiera apearles del sueño por sumar su segundo título europeo -el conjunto lisboeta cuenta en sus vitrinas con la ya extinta Recopa de Europa en la temporada 1963-64- va a tener que emplearse a fondo. Y es que, después del mazazo sufrido en la final de la Copa de la UEFA del curso 2004-05, donde el Sporting cayó derrotado por 1-3 a manos del CSKA de Moscú en su propio estadio, en el José Alvalade -encuentro que disputó en las filas portuguesas su actual técnico, Sá Pinto-, afición y equipo se han unido con el firme propósito de estar en Bucarest para quitarse aquella espina. Así, con 18 ligas, 15 Copas de Portugal, 7 Supercopas nacionales y la ya mencionada Recopa de Europa en su haber, pero mal clasificados en la actual liga portuguesa -actualmente son quintos a 13 puntos del Oporto, primero en la tabla a falta de cinco jornadas para el final-, el exdelantero internacional portugués Sá Pinto, de 39 años, fue el elegido a principios de febrero para hacerse con las riendas del equipo.
Al igual que el Athletic, ha encontrado un apacible refugio en Europa, donde marcha invicto en sus últimos once partidos como local, con diez victorias y un empate desde que cayó 0-2 ante el Brondby en el play-off de la pasada Europa League. En esta, sin embargo, el conjunto lisboeta, que presume de ser la cuna futbolística de estrellas mundiales del calibre de Cristiano Ronaldo, Luis Figo -es el único club del mundo que ha formado a dos Balones de Oro-, Cuaresma o Simao Sabrosa, ha alcanzado con su mejor versión para marcar diferencias desde la fase de grupos del torneo. Emparejado con la Lazio, el Vaslui y el Zúrich, sumó un total de 12 puntos para terminar como primero de grupo, con ocho goles a favor y tan solo cuatro en contra, y avanzar así hasta los dieciseisavos. En la fase del K.O., el equipo leonino logró apear de la competición al Legia primero y al todopoderoso Manchester City después, para presentarse en los cuartos de final y hacer lo mismo con el Metalist. Amparados por una solvente defensa y guiados arriba por el talento de jugadores como el exsevillista Diego Capel, el exbarcelonista Jeffren o el chileno Matías Fernández, quien disputó el último Mundial de Sudáfrica a las órdenes de Bielsa, el Sporting posee esa peligrosa mezcla de firmeza y desparpajo con la que tratará de extender su jovial momento europeo.
el precedente Los rojiblancos se enfrentarán por un puesto en la gran final a un Sporting que ya fue verdugo de los bilbainos en la temporada 1985-86, en la que los leones tuvieron que hincar la rodilla en los octavos de la UEFA por un resultado global de 4-2. Un Sporting que emprendió el pasado verano un proceso de reconstrucción en todas sus líneas para caminar ahora con paso firme. Camino que tiene como objetivo la final del 9 de mayo y que tratarán de alcanzar bajo su lema: "Esfuerzo, devoción, dedicación y gloria". Toda una muestra de intenciones de la que se han hecho partícipes los propios jugadores sobre el césped, donde ya dieron muestras de sus viables intenciones en la eliminatoria de octavos de final ante el City, mandando un mensaje al fútbol europeo.