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¿Tolerancia cero?

La rigurosidad con que actúan los árbitros desde la entrada de Ujfalusi a Messi potencia el debate sobre con qué rasero seguirán juzgando y recuerda lances históricos que dejaron huella por su dureza

¿Tolerancia cero?

CORTIZO (Zaragoza) sobre Collar (Atlético de Madrid); Fernández (Granada) a Amancio (Real Madrid); Marañón (Sabadell) a Clemente (Athletic); De Felipe (Real Madrid) sobre Bustillo (Barcelona); Julio Alberto (Barcelona) a Urkiaga (Athletic); Goikoetxea (Athletic) a Maradona (Barcelona); Diarte (Betis) a Ruda (Sevilla), Da Silva (Valladolid) a Hierro I (Málaga)... La historia de la Liga española, está repleta de numerosos lances que traspasaron la línea de lo reglamentario y propiciaron el debate sobre el límite de lo permitido en cuanto a dureza y su posterior castigo. La reciente entrada de Ujfalusi sobre Messi y la campaña abierta por los grandes acerca de la sobreprotección que sus estrellas necesitan ha desembocado en que los árbitros hayan actuado con suma rigurosidad en las dos últimas jornadas, juzgando severamente a jugadores como Fernando Amorebieta o el espanyolista Galán. Comportamiento que ha propagado la discusión sobre con qué rasero tendrán que medir las acciones bruscas en el futuro, y si lo harán con todos los profesionales del balón por igual; al tiempo que devuelve a la memoria lances que en las últimas décadas dejaron huella sobre el césped, lastimosamente, por su dureza.

Los datos reflejan que esta temporada se ha producido parecido número de expulsiones (20 en total, a consecuencia de 11 tarjetas rojas y 9 dobles amarillas) que en las cinco primeras jornadas de la campaña pasada (18 expulsados, fruto de 8 cartulinas rojas y 10 dobles amarillas). Lo único que parece haber variado es la identidad de los villanos y de los atropellados, debido a que por el medio se encuentran futbolistas tan mediáticos como Messi, Cristiano, Agüero e Iniesta. El revuelo suscitado ha provocado que numerosos árbitros que colgaron ya el silbato hayan poblado minutos y espacio en los medios de comunicación en los últimos días y no son pocos, caso de Esquinas Torres, quienes estiman que lo ocurrido en la final del Mundial de Sudáfrica con el durojuego exhibido por Holanda haya derivado en esta inercia proteccionista. "Da la impresión de que están tanteando a los árbitros, pero no habrá ningún problema mientras sigan como hasta ahora, sin bajar el nivel de exigencia", dice. Ahí reside el quid de la cuestión. Lo subrayaba en estas mismas páginas el ex colegidado internacional Urizar Azpitarte, defensor de las decisiones sin ambages que se toman en la Premier League con independencia de los colores: "Las cosas se arreglarían modificando seriamente el reglamento, o lo que es lo mismo, sancionando más duramente todas las entradas en las que no existiera posibilidad de jugar el balón".

Al parecer, tras lo que pasó con el astro barcelonista en el Calderón, el colectivo arbitral se reunió para hacer causa común contra todo el que ponga en peligro "la integridad física de un rival" mediante una entrada alevosa. Pero hay muchas dudas de que ello vaya para largo, más allá de que los colegiados se atrevan a expulsar a los futbolistas con nombre. Algunos sostienen que, una vez se haya pasado el rubicón del nuevo parón liguero, las aguas volverán a su cauce. Y, para más inri, en todo este entramado juega un papel crucial, decisivo, la prensa deportiva con su bipolar visión que todo lo ve en blanco o azulgrana. Por ejemplo, minutos antes de que Galán entrara de frente y con riesgo a Ronaldo (que hace una semana anduvo a puntapiés con Del Horno), al merengue Pepe le salía más barata una patada por detrás que llevaba implícito el agravante de alevosía.

figo a césar, salgado a juninho... Y mientras toca aguardar a ver dónde y con quién se mantendrá el listón, la hemeroteca nos remite a acciones que deberían caer en el olvido por su gravedad, y que sí traspasaron la línea del denominado juego viril y noble. Del mismo modo que el gol de Messi al Getafe nos recordó al que Maradona firmó contra Inglaterra en 1986, para jugadores como Juninho, César o Eduardo, entre otros, Leo debe sentirse ahora todo un afortunado. Sus lágrimas y el tobillo hinchado son ya papel mojado una vez que reapareció el pasado miércoles ante el Rubin Kazán. Quién no se acuerda de cómo Figo acabó con la carrera de César Jiménez de la forma más absurda (2005): en un balón que tenía perdido, se deslizó por el suelo con los tacos por delante y destrozó la rodilla del jugador zaragocista, que nunca se recuperó del todo y tuvo que abandonar su profesión. Más inexplicable resultó la manera en que Javi Navarro le metió el codo al venezolano Arango, que salió del campo en camilla y con oxígeno artificial (2005). Su vida corrió peligro, ingresado como estuvo en la UCI, y permaneció dos meses sin jugar. Tampoco Juninho Pernambucano volvió a ser el mismo después de una maldita noche en Vigo por culpa de una entrada por detrás de Míchel Salgado (1998).

En el historial rojiblanco bilbaino sigue grabado el modo en que El Cholo Simeone se ensañó con el muslo de Julen Guerrero (1986), pese a que, hasta hoy día y desde muchos ámbitos, algunos se empeñen en recordar el lance de Goikoetxea sobre El Pelusa (1983) y que el de Alonsotegi siempre consideró involuntario. Por su parte, el deportivista Manuel Pablo tuvo pésima suerte en un encontronazo con el celeste Everton Giovanella (2001) al acabar con una fractura de tibia y peroné que, a primera vista, fue espeluznante. Otras secuencias nos remiten a episodios como el de Carlos y Jokanovic con Redondo (1994) o la entrada de Peña a Valerón (2002). Pero pocos han sido tan maliciosos como el de Pepe sobre Casquero (2009), cuando el futbolista blanco cometió un claro penalti sobre el getafense, al que empujó con la mano izquierda para después propinarle dos patadas salvajes y rematarle pisándole el pecho, amén de golpear a Albín.

a nivel internacional Mientras, en el concierto internacional tres son las acciones que encabezan el capítulo que hace dudar de la buena fe del futbolista. Primero, la patada de Roy Keane a Haaland (2001), una "venganza" según confesó el propio agresor. Y es que cuatro años antes el noruego había recriminado al irlandés que estuviera fingiendo en el suelo después de un choque entre ambos, cuando la verdad es que se acababa de romper el ligamento cruzado de la rodilla. Y Keane se tomó la revancha y la justicia por su mano. Pero si en los últimos tiempos hay un equipo desafortunado en esta materia es el Arsenal: Eduardo (2008) y Ramsey (2010) salieron del terreno con la pierna colgando tras sendas entradas de juzgado de guardia. Internet impide que escape a la vista la perniciosa acción de Félix Musasa (Black Ace) sobre Ngulube (Carara Kicks) en la Liga sudafricana: fractura de tibia y peroné y una imagen que hiere sensibilidades.

Únicamente falta ya esperar a ver cómo responderán los árbitros al hilo de toda la polvareda levantada tras sus recientes decisiones. Tolerancia cero, sí. ¿Pero para siempre y con todos?