Bilbao

lA apuesta de Dunga por un fútbol supuestamente práctico; por el todo vale con tal de ganar la Copa del Mundo, murió en Sudáfrica y quedó definitivamente enterrada en Brasil, que está dispuesta a reconquistar el título en casa, dentro de cuatro años, con el amparo y el calor de la torcida y, desde luego, recuperando las señas de identidad que han hecho legendaria a la canarinha: el jogo bonito.

El fracaso de Dunga, además, ha sido doble, porque Brasil quedó eliminada en cuartos de final por Holanda (3-1) y el título mundialista se lo adjudicó sin discusión alguna por la selección española y apostando precisamente por el estilo del que abjuró el equipo verdeamarelo.

Tras las negativas de Luiz Felipe Scolari y de Muricy Ramalho, el técnico elegido para volver a las esencias es Luis Antonio Venker de Menezes, un entrenador emergente, aunque de perfil bajo y espíritu conciliador, que afronta a sus 48 años el mayor reto de su corta carrera: el de formar una nueva selección brasileña capaz de lograr el hexacampeonato en el Mundial de 2014.

Mano Menezes fue presentado el pasado lunes como nuevo seleccionador de Brasil por Ricardo Teixeira, el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), quien de paso apeló para la ocasión al traumático Maracanazo. "En 2014 intentaremos traer para Brasil el tan anhelado título de campeón del mundo y conquistar la alegría que nos faltó hace unos años, cuando perdimos la Copa del Mundo (en Brasil 1950)".

En su primera declaración pública tras ser confirmado como sucesor de Carlos Dunga, Menezes dejó en claro hasta qué punto es importante para un país como Brasil el puesto que ocupa, "uno de los cargos más importantes del país", pero trató de disipar cualquier expectativa sobre una "revolución" inminente, e insistió en que su trabajo de renovación de la selección de Brasil tras las fracasadas campañas en los Mundiales de Alemania 2006 y de Sudáfrica 2010 no significará hacer "borrón y cuenta nueva" del trabajo de Dunga.

Lo cierto es que tanto Menezes como el país iberoamericano, donde el fútbol es religión, tiene un doble reto. Si en 2014 debe organizar un Mundial de fútbol y encima ganarlo, dos años antes, en los JJ. OO. de Londres, tiene planteado el reto de tomar al asalto el único título de realce que aún se le resiste a la canarinha, el de campeón olímpico.

Mano Menezes ejerció como futbolista en los años setenta y ochenta como delantero en el Rosario, Fluminense y Guarani. Tras colgar las botas se graduó en educación física y se inició como entrenador en equipo modestos como el Guaraní, Brasil da Pelotas, Iraty SC y Caxias. En 2005 llegó a un equipo importante, el Gremio, al que subió a primera y con el que en 2007 logró el subcampeonato de la Copa Libertadores. Al año siguiente fichó por el Corinthians, al que ascendió a la Serie A y con el que ganó la Copa de Brasil y el Campeonato Paulista de 2009.