Encuentros Deia: Educación

Ejercer la actividad docente en tiempos de pandemia

21.01.2021 | 10:16
Ejercer la actividad docente en tiempos de pandemia

A las escalofriantes cifras sobre el descenso de la natalidad en Euskadi se une este año la situación provocada por la pandemia del covid, dos aspectos que vienen a condicionar la campaña de prematriculación que estará abierta en Euskadi hasta el próximo 29 de enero

En plena campaña de prematriculaciones para el curso 2021/2022 de Educación Infantil, Primaria y Secundaria, la situación por la que atraviesa el mundo educativo ha sido el tema a debate en el reciente encuentro celebrado por DEIA, que ha contado con la presencia del director de Begoñazpi Ikastola, Merkat Bernaola, y de Javier Moratinos, director de Calasanz Santurtzi. Ambos representantes han valorado la situación a la que se enfrentan los centros escolares vascos en la actualidad debido al descenso de la natalidad y a la pandemia.

Según informaciones que maneja la ikastola Begoñazpi, el descenso de natalidad comenzó a acusarse en los centros educativos en el año 2016, y tomando como referencia los estudios demográficos realizados por el propio centro, entre los años 2016 y 2026 la caída de matrículas en Educación Infantil y Primaria va a rondar un 27%.

Bernaola recuerda cómo en un primer momento no creyó que tales previsiones pudieran ser ciertas pero la realidad muestra que se están cumpliendo, con cifras que resultan realmente escalofriantes. Si se cumplen los estudios, en el año 2026 habrán desaparecido más de 600 aulas en Euskadi.

En el caso de Calasanz Santurtzi, las cifras que barajan son muy similares, tan solo unas décimas menos, al señalar en un 25% el descenso en la matriculación para dicha fecha.

Con este panorama de base, hay que añadir el condicionante de la pandemia que estamos viviendo, lo que les lleva a pensar que el periodo de prematrículas de este año se presenta especialmente raro.

Merkat Bernaola alega a la existencia de un nuevo elemento hasta ahora inexistente que está condicionando a algunas familias a la hora de matricular a sus hijos, sobre todo a los más pequeños, los de 2 años, y que tiene que ver con el miedo. Hay quienes por miedo al covid han optado por retrasar un año el acceso de sus hijos a un centro educativo con el pensamiento de poder ganarle tiempo a la pandemia. Por su parte, el director de Calasanz considera que, de base, la pandemia no ha modificado el criterio de selección del centro escolar, "los padres tienen claro cuál es el centro al que quieren llevar a sus hijos e hijas", aunque comparte con Bernaola que circunstancialmente la pandemia puede estar generando pautas puntuales como la de retrasar el ingreso escolar.

Moratinos introduce otro matiz a la charla, ya que si bien se ha puesto sobre la mesa cómo la pandemia está provocando modificaciones en las pautas de actuación de las familias respecto a la matriculación, destaca que también está afectando a los propios centros educativos a la hora de mostrar su oferta educativa debido a la imposibilidad de relacionarse con las familias y a las limitaciones de aforo en las jornadas de puertas abiertas, entre otros aspectos. En líneas generales, Moratinos considera que estamos en un mundo que está cambiando y al que nos toca adaptarnos, y cita la unión de varios aspectos que están provocando una situación complicada; al descenso de la natalidad ya comentado, las tensiones económicas en los centros, cambios en las demandas... Todo ello, argumenta, va a incidir en la desaparición de aulas en los próximos años.

Por contra, quiere pesar que en algún momento esta tendencia dará la vuelta y que habrá que buscar soluciones oportunas para conseguirlo y considera que ajustar el sistema educativo conforme a la curva demográfica tiene su coste económico y social.

La valoración que realiza el director de Begoñazpi Ikastola se apoya en dos dinámicas. La primera tiene que ver con el replanteamiento que hagan las instituciones del mapa escolar. "Actualmente, salen del sistema más de los que entran", puntualiza, por lo que considera que es el Departamento de Educación del Gobierno vasco quien tendrá que ver cuál es la dimensión que tiene actualmente el sistema educativo y cuál debería tener. "Hay que ajustar la dimensión del sistema educativo a la realidad", matiza.

La segunda de las dinámicas que argumenta Bernaola, que en este caso tiene que ver más con los centros concertados, es lo que define como 'darwinismo social' o adaptación al medio. Explica su teoría aludiendo a que serán los centros más fuertes los que resistirán al cierre, mientras que los más débiles comenzarán primero por cerrar aulas para acabar cerrando definitivamente.

Para concluir con el apartado de matrículas, también se ha puesto sobre la mesa la nueva Ley de Educación LOMLOE, que prevé novedades para el próximo curso, y apuntan a que el hecho de haberse adelantado el plazo de inscripción en los centros vascos puede estar provocado para quedarse fuera del paraguas de dicha ley, debido a los cambios que ello implicaría, o a la posibilidad de adelantarse a un posible futuro confinamiento.

Lo que no hay duda es que, al igual que este, el próximo curso escolar va a estar condicionado por la pandemia. Y por tanto, por la obligatoriedad de aplicar protocolos de seguridad para evitar la propagación del virus en las aulas.

Según la percepción del director de Begonazpi, hasta ahora la experiencia ha sido muy positiva, "sin olvidarnos de que desde el pasado 1 de septiembre el miedo ha sido el elemento más importante que hemos tenido que gestionar, lo que ha exigiendo un modelo de liderazgo diferente al actual por parte de los equipos directivos y medidas que generasen confianza".

Sobre el modelo de confianza implantado en Begoñazpi, Bernaola considera que ha ido bien, "con un número de contagios aceptable y soportable, lo que ha permitido no vivir continuamente en tensión".

El objetivo marcado tras la vuelta a la aulas en septiembre fue conseguir un curso lo más estable posible, y si bien es verdad que para conseguirlo se han tenido que tomar medidas que han llegado a entorpecer en algo el curso, "el resultado está siendo eficaz y lo estamos conseguido".

No quieren pasar por alto el altísimo desgaste que ha supuesto la situación a todos los niveles, tanto para el equipo directivo como para el profesorado, pero ambos se muestran satisfechos de haber conseguir la estabilidad del curso escolar.

El director de Calasanz Santurtzi va más allá al asegurar que, pese a los mensajes que se pudieron escuchar al inicio del curso, la educación no es un foco de contagios y que con las modificaciones pertinentes y protocolos de seguridad se está demostrando que se puede seguir con la actividad docente.

Además, Moratinos considera que, incluso de situaciones tan terribles como la pandemia, se puede aprender una lección. "En nuestro caso la lección aprendida es que el centro educativo no son unas instalaciones, sino son las personas".

A partir de esta lección se ha ido gestionando la confianza en las personas y se ha flexibilizado la organización... "Ahora mismo en Calasanz nos hemos centrado en trabajar en la gestión de la complejidad y no en lo complejo. Tomando como referente lo que está ocurriendo, creemos importante trabajar en la gestión de cuestiones inesperadas como puede ser esta".

Sobre las repercusiones en el aprendizaje de los alumnos, tanto Merkat como Javier tienen claro que la pandemia no va a afectar en su capacidad formativa. "En toda situación hay un aprendizaje. Es cierto que este curso se están dejando de hacer ciertas cosas pero estamos haciendo otras", puntualiza Bernaola.

"A los jóvenes de hoy les marcará esta experiencia pero no hay que olvidar que a otras muchas personas les han marcado otras", añade.

También coinciden en que ha sido necesario adaptarse a la nueva situación y ello ha requerido cambiar la escala de valores. Para Bernaola hoy se da importancia a cuestiones que antes no les dábamos, y Moratinos añade que hemos tenido que reinventarnos, "no ha quedado otra".

Corroboran por tanto que la pandemia está suponiendo un aprendizaje para la vida, sin afectar al nivel de aprendizaje de asignaturas o materias concretas. "Los aprendizajes más importantes de la vida son lo que generan un impacto emocional", recalca Merkat.

Para entender mejor su mensaje, pone de ejemplo cómo desde la crisis sanitaria miramos mucho más a nuestros mayores, un claro aprendizaje que nos ha llegado debido al covid.

Partiendo de la creencia de que estamos ante aulas seguras y poniendo la mirada en el mes de junio, cuando concluya el actual curso escolar, los dos participantes al encuentro de DEIA tienen claro que vamos a tener que convivir con el virus y su gran objetivo es evitar que no haya brotes internos de contagios.

Para conseguirlo no hay duda de que el papel de los equipos directivos es fundamental, tanto a la hora de valorar la situaciones como para la toma de decisiones inmediatas.

Preguntados sobre la posibilidad de un nuevo confinamiento domiciliario y atendiendo a los datos reales de contagio, consideran que si se mira únicamente al mundo educativo, no tiene por que darse.

Sobre la respuesta del alumnado, ambos la consideran admirable. No hay más que ver como han reaccionado ante situaciones extremas como la reducción de tiempos, de espacios, la desaparición de todo tipo de juego organizado..., y lo han aceptado tal cual.

Pero al igual que resaltan lo bien que ha respondido el alumnado, Merkat también incide en la existencia "de ese puntito de tristeza que se respira en el aire". Y añade que "el resto de la sociedad deberíamos aprender de los escolares sobre lo bien que han asimilado la situación".

Deporte escolar


Ante un panorama totalmente incierto sobre el discurrir de los acontecimientos en base a la propagación de la pandemia, la práctica de deporte escolar acaba de tener luz verde en aquellos municipios y localidades de Bizkaia que no se encuentran en rojo. Ante esta reciente novedad que ha incluido el Gobierno vasco en la normativa vigente a seguir, la importancia de la práctica del deporte entre los jóvenes ha sido otra de las cuestiones que se ha puesto sobre la mesa.

En este sentido, el director de Begoñazpi Ikastola se ha mostrado totalmente sincero al afirmar que si bien está de acuerdo con la reanudación del deporte escolar en estos momentos, cuando se publicó el decreto para ponerse en marcha en la tercera semana de septiembre, "lo vio como un auténtico problema".

"Sinceramente, desde el mundo educativo no entendí que se tomará esa decisión, pues por aquellos inicios del curso no teníamos datos, no había tendencia, no sabíamos el impacto que podía tener el covid en los centros, no había previsión de confinamientos, ni de contagios, no sabíamos como íbamos a funcionar con el OSI", aclara.

"Ahora tenemos información y creo que es más sostenible que se ponga en marcha, además considero que todos nuestros chavales merecen el poder hacer deporte. No hay duda de que conocer los criterios de confinamiento en las aulas y en los diferentes cliclos nos permite modular la actividad", argumenta Bernaola.

Para Moratinos la práctica de deporte escolar es muy importante, y supone poder tener ese momento de expansión y de relación con los compañeros. "Es clave para la salud emocional y para la salud en general que los alumnos puedan practicar deporte escolar", corrobora.

Cuidado emocional


Pero sin duda, uno de los apartados que ha cobrado un significado especial en tiempos de pandemia ha sido el cuidado emocional. El máximo responsable del centro bilbaino considera que ha llegado el momento de liderar las organizaciones desde la emoción. "Tenemos que mirar menos por los planes estratégicos de las organizaciones y más por humanizar los procesos".

Expone su propuesta en base a planes tan claros como eliminar el miedo y generar confianza en los claustros del profesorado, "ya que finamente va a ser el profesorado el encargado de trasladar confianza a las aulas".

Insiste en que hoy en día hay que poner el foco en las prioridades, el resto de procesos, de innovación..., ya se llevarán a cabo más adelante. "Tenemos que llegar a junio todos y bien, y con un alto grado de satisfacción por parte del alumnado, de las familias y del claustro", es la consigna de este curso.

Lo mismo opina Javier Moratinos y pone el acento en las personas como el pilar del proceso de aprendizaje dentro del centro que dirige. Considera que es sumamente importante gestionar la tensión emocional del profesorado, no sólo las tensiones que se viven dentro del aula, sino también las personales "con el fin de poder mantener una actividad sana dentro de las aulas".

Pero como en todo, para poder ofrecer el cuidado emocional se ha tenido que invertir tiempo, y en este aspecto Moratinos se muestra orgulloso de haber sabido restar tiempo a acciones puramente pedagógicas e invertirlo en las personas que conforman el mundo educativo.

Retos de futuro


La crisis del coronavirus ha puesto de manifiesto ante la sociedad las fortalezas y las debilidades del mundo educativo y como consecuencia de ello hoy podemos ver cuáles son los retos a los que se enfrenta. La digitalización de los centros escolares y el uso de las tecnologías en la aplicación de los métodos educativos es uno de ellos, aunque como apunta Bernaola, en el tema de la digitalización debemos ser un poco críticos. "Muchos centros llevábamos años trabajando en procesos de digitalización; no lo descubrimos ni mucho menos el 13 de marzo".

"La situación de confinamiento domiciliario obligó a depender de la digitalización en marzo sí o sí, pero esto no hubiera sido posible si a nivel estructural los centros no hubiesen dispuesto de instalaciones de redes redes, políticas de terminales y repositorios...". Por tanto, ha sido un trabajo que los centros han llevado a cabo previamente durante años.

Tanto el director de Calasanz como de Begoñazpi están de acuerdo en que la situación vivida a finales del curso pasado puso de manifiesto quien había hecho medianamente bien los deberes, y quien no.

Moratinos añade mirando al futuro que se trata de herramientas que han funcionado bien, y por ello en Calasanz ya estamos trabajando en introducir otras nuevas tecnologías en las aulas como por ejemplo el big data o la impresión 3D.

Merkat añade que, visto lo visto, ha llegado el momento de que también desde las instituciones vascas comiencen a replantearse cuestiones como, por ejemplo, que en Bachiller no tienen por que ser todas las clases presenciales, pudiéndose implantar un sistema mixto como el de la universidad que podría resultar beneficioso.

Como conclusión a lo expuesto anteriormente, se puede desprender del encuentro que la pandemia ha supuesto un empujón a la digitalización dentro del mundo educativo pero que el trabajo en sí no comenzó el año pasado.

Para ambos, mucho se ha hablado de la brecha digital entre el alumnado pero igual es más correcto hablar de brecha entre centros escolares.

Consideran, a su vez, que la digitalización está dando la posibilidad a los alumnos confinados por dar positivo en covid, poder seguir las clases en casa. "El mero hecho de poner un ipad en un petril permite que el alumno siga las clases a través de su dispositivo", puntualiza Bernaola.

Por último, advierten que la experiencia vivida hasta el momento abre también nuevos debates sobre las oportunidades tan interesantes que ofrece la digitalización al mundo educativo.


PONENTES

 

Merkat Bernaola

Begoñazpi Ikastola

"Begoñazpi está creando su propia agenda 20-30 con el objetivo de generar en 10 años cero emisiones"

Implicación de la ikastola. La dirección de Begoñazpi Ikastola tiene muy claro que su centro debe apoyar con acciones la sostenibilidad del planeta. "Alardeamos de que tenemos ética pero llevamos devorando el planeta miles de años", se queja su director.Irónicamente, Merkat Bernaola hace mención al carácter ecológico de los individuos, eso sí, puntualiza, siempre que no nos afecte directamente y pone infinidad de ejemplos de hábitos no sostenibles que de manera habitual realiza la ciudadanía. Ante esta reflexión, y tras recibir la Bandera Verde, Begoñazpi Ikastola se ha plantado y se ha propuesto hacer frente directamente a las emisiones de CO2 que la propia organización genera. Al tiempo que el Gobierno vasco establecía la declaración de Emergencia Climática, la ikastola se propuso crear su propia Agenda 20/30 bajo el objetivo de generar en 2030 cero emisiones, un reto para el cual están trabajando conjuntamente con el alumnado. Por ello, "este cambio tiene que vivirse como algo propio dentro de la ikastola para luego utilizarlo los alumnos en la vida". Actualmente, la Agenda está en proceso de construcción, con más de 400 propuestas encima de la mesa por parte del alumnado y de las familias y con la mirada puesta en junio, cuando deberá estar concluida.Tomando como punto de partida las ODS, los 17 ejes de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, Begoñazpi quiere ser una organización 0 en emisiones tanto por el compromiso mundial de dejar de dañar el planeta como por el compromiso hacia su alumnado de cara a su vida futura. Otro frente al que presta especial atención es hacia los planes de convivencia. Estos tienen una relación directa con la cultura de cada centro, un aspecto que resulta determinante para los alumnos, ya que el hecho de respirar cierta cultura, también educa.Concluye afirmando que las medidas de seguridad contra el covid, sectorizando los espacios y limitando los contactos, ha generado un menor número de de conflictos, una cifra no real al venir motivada por el menor contacto entre los alumnos.

 


Javier Moratinos

Calasanz Santurtzi

"Todas las acciones que implantamos en Calasanz persiguen la sostenibilidad ambiental"

Identidad del centro. Poseedores de la Bandera Verde que impone el Gobierno vasco a los centros educativos, Calasanz Santurtzi se ha propuesto una serie de acciones concretas encaminadas a la mejora de la sostenibilidad medioambiental. Para conseguirlo, todas las acciones programadas por el centro en la actualidad tienen que impactar en algunos de los diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible, con la consecuente reflexión y aprendizaje que su puesta en marcha supone para el alumnado.Si bien la metodología que imparte el centro es uno de los rasgos que viene a marcar la formación y el aprendizaje de su alumnado, los valores, la relación con las familias, el contacto con la cultura, son algunos de los aspectos que determinan la educación de los alumnos de Calasanz. Por ello, para su director, la identidad del centro resulta clave en la educación que ofrece a su alumnado."Desde el primer momento que se entra en un centro se percibe el ambiente que se respira. Desde la manera de dirigirse entre el alumnado, el trato personal, la cultura que se trasmite..., son cuestiones que inciden en como se gestiona la convivencia", puntualiza.Las pautas de convivencia son sumamente importantes en el desarrollo de los centros escolares, motivo por el cual Javier Moratinos considera que sería muy positivo que existiese una única estrategia de planes de convivencia para los centros escolares vascos y que todos trabajasen sobre los mismos objetivos. Hay aspectos que se podrían trabajar y que podrán llegar de la unificación de los planes de convivencia. Moratinos saca a colación el último estudio de Confebask que pone de manifiesto que el primer valor que destacan las empresas a la hora de contratar es el talante de las personas frente al currículum y la formación. Esta conclusión deja ver la importancia de la aptitud a la hora de desempeñar un trabajo, "competencias transversales que deben aprenderse en los centros escolares", concluye.