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Tubos Reunidos reduce a 242 las salidas en su ERE

Quedan fuera los 41 trabajadores eventuales, que se han convertido en fijos

Tubos Reunidos reduce a 242 las salidas en su EREE.P.

El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de Tubos Reunidos ha quedado definitivamente fijado en 242 salidas voluntarias tras los últimos ajustes derivados de la situación de los trabajadores eventuales. El proceso, que afecta a las plantas de Amurrio y Trapagaran, incorpora un nuevo escenario laboral marcado por la intervención de la Inspección de Trabajo y el rechazo de parte de la plantilla a acogerse a las bajas incentivadas.

Según la comunicación remitida por la compañía a la Dirección de Trabajo y Seguridad Social del Gobierno Vasco, el expediente se reduce desde los 285 afectados inicialmente previstos a 242, después de excluir a 41 trabajadores eventuales que han pasado a condición de indefinidos y que rechazaron adherirse al plan de salidas voluntarias. De ellos, 179 corresponden al centro de Amurrio y 63 al de Trapagaran.

La compañía recuerda que el pasado 23 de marzo había comunicado su “decisión final” sobre el ERE, que contemplaba inicialmente 285 salidas voluntarias. Sin embargo, la intervención de la Inspección de Trabajo, que detectó irregularidades en 44 contratos eventuales, obligó a regularizar su situación. Tres de estos trabajadores aceptaron el plan de bajas incentivadas, mientras que 41 optaron por permanecer en la empresa, quedando finalmente fuera del expediente.

Pese a estos ajustes, Tubos Reunidos mantiene sin cambios su plan industrial, que incluye el cierre de la acería de Amurrio y la externalización del área logística. La empresa sostiene que el ERE se aplica “en los mismos términos y condiciones” que los comunicados inicialmente, aunque adaptado a la nueva situación contractual de parte de la plantilla.

Revisión del expediente

El expediente ha reavivado la tensión laboral en las plantas afectadas y ha abierto un frente institucional. El vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, ha asegurado que su departamento analizará el ERE “con rigurosidad” para comprobar su cumplimiento legal. “Nos toca revisarlo profundamente y ver que se ajusta a las condiciones establecidas”, señaló.

Torres hizo un llamamiento a la responsabilidad de las partes implicadas y subrayó la necesidad de alcanzar un acuerdo que sea “favorable para todos”, aunque ha reconocido que el proceso se ha desarrollado en un contexto “anómalo” por la ausencia de votación de la plantilla. En este sentido, defendió la importancia de preservar tanto el futuro de la empresa como el de los trabajadores afectados.

Sin embargo, el consejero también ha cuestionado la actitud sindical al considerar que no se ha permitido a los trabajadores expresar su posición mediante votación, un hecho que, a su juicio, introduce un elemento de tensión adicional en el conflicto laboral.

En el ámbito sindical, ELA ha anunciado que recurrirá el ERE y ha reiterado su exigencia de retirada del expediente y de elaboración de un plan de viabilidad industrial que garantice el futuro de la compañía. La central sindical también ha puesto en duda la gestión empresarial y ha advertido de posibles irregularidades en la contratación de eventuales, además de cuestionar los resultados económicos presentados por la empresa.

La conflictividad laboral se trasladará también a la calle. Trabajadores de Tubos Reunidos han convocado una manifestación en Bilbao para rechazar el expediente y exigir su retirada. La movilización partirá mañana desde el centro de la capital vizcaína y se suma a un calendario de protestas que incluye huelgas y acciones en las plantas afectadas.

Con el expediente ya definido en cifras y con posiciones enfrentadas entre empresa y sindicatos, el futuro de la compañía queda ahora pendiente de la revisión legal del Gobierno Vasco y de la evolución de un conflicto que vuelve a tensionar el sector industrial vasco.