La industria marítima mantiene su pujanza pese a las dificultades
En un momento de ralentización de la industria en general, este sector logra crecer y necesita incorporar talento laboral
La industria de la construcción naval ha sido siempre una de las señas de identidad del sector empresarial en Euskadi. Desgraciadamente, referencias simbólicas con nombres como Astilleros Euskalduna y Construcciones Navales del Norte -más conocida como La Naval de Sestao- forman parte ya de la historia económica vasca, pero lo cierto es que el sector nunca se ha detenido y apunta al futuro con renovadas esperanzas. La necesidad de descarbonización de la economía y el refuerzo de la defensa marítima europea juegan a favor de toda esta industria, que además requiere incorporar más fuerza laboral.
Los últimos datos del Índice de Producción Industrial de Euskadi recogen que la CAV se apuntó en noviembre una subida interanual del 0,8%. Dentro de ese conjunto, la fabricación de bienes de equipo, el subsector en el que destaca la industria vasca a nivel internacional, aumentó un 3,7% en el penúltimo mes del año, gracias especialmente a grupos como el desarrollo de material ferroviario, pero también a la construcción naval.
A falta de concretar el balance del año pasado, la facturación del sector, compuesto por las 160 empresas integradas en el Foro Marítimo Vasco, fue en el año 2024 de 3.300 millones de euros, en una línea operativa similar a la acontecida un año antes. La recuperación de la economía tras la pandemia sentó bien a la industria marítima, que representa casi un 5% del PIB de la CAV y emplea de manera directa a cerca de 14.000 trabajadores.
De hecho, a tenor de los datos de nuevos contratos y pedidos, se mantiene una línea ascendente que, si bien no es muy pronunciada, refleja cierta estabilidad, lo cual no es algo baladí si se compara su situación, por ejemplo, con la de inseguridad que atraviesa el sector de la automoción por la indefinición del futuro del automóvil. “El sentir general del sector es que el año pasado constituyó un ejercicio positivo. Aunque no fue para tirar cohetes, se mantuvo la línea de años anteriores”, dice Ángel Santurtún, director técnico del Foro.
Pese al impacto de la inflación y del estancamiento de algunas de las principales economías europeas, el destino mayoritario de los buques construidos en los astilleros e instalaciones vascas continúa siendo la exportación, con alrededor del 80% de embarcaciones vendidas en los mercados exteriores. La necesidad de contar con buques menos contaminantes para promover la sostenibilidad medioambiental y la descarbonización industrial dibuja un horizonte positivo para el sector gracias al crecimiento de la tecnología de propulsión híbrida, que combina la energía eléctrica con las celdas de combustible. Pero, además, aparecen otros apartados que pueden suponer importantes vías de negocio en los próximos años, como la eólica marina u ‘offshore’, la investigación marina, la pesca y la defensa.
Astilleros Balenciaga firma el protocolo de venta al grupo árabe Abu Dhabi Ports y Premier Marine
El sector marítimo vasco ha dado pruebas de su resiliencia en la última década, ya que además de situaciones como los frenazos que supusieron la pandemia y las continuas presiones inflacionistas, también ha tenido que hacer frente a otros episodios que, si bien no han tenido un gran impacto en la economía general, sí han perjudicado a la industria naval, como la crisis del petróleo de 2014, que rebajó los precios y castigó al transporte de crudo, y proyectos fallidos de energía eólica marina en Europa. En la CAV, también ha habido momentos de inestabilidad, como los problemas en Astilleros Balenciaga. Finalmente, el mes pasado un consorcio de Abu Dhabi adquirió la empresa por 11,2 millones de euros, y el comité de empresa aceptó una reducción del 5% del sueldo y congelación durante tres años a cambio de mantener los 59 puestos de trabajo en el puerto de Zumaia.
En cualquier caso, lo que distingue a la industria marítima vasca es la innovación tecnológica, apunta Santurtún. “Es nuestro nicho de trabajo. El sector se encuentra en un momento marcado por la necesidad de desarrollar y consolidar la transición digital y ecológica, y en este aspecto es muy importante el compromiso general de eliminar las emisiones netas contaminantes para el año 2050”.
Esa innovación constituye el núcleo del valor añadido de la industria vasca en un contexto en el que los astilleros de países como China, Japón y Corea del Sur aglutinan la mayor parte de la fabricación mundial. La urgencia de diseñar y construir barcos que dejen menos residuos en sus rutas es uno de los principales propósitos inscritos en la Estrategia Marítima Europea, que busca también busca reforzar la autonomía de la UE en un contexto de crecientes amenazas a la seguridad y el tráfico marítimo. La necesidad de proteger las rutas comerciales, en especial de materias primas críticas como gas y petróleo, se suma a la cada vez mayor presencia de embarcaciones militares de actores que pueden resultar hostiles para los intereses de Europa.
Por otra parte, el sector marítimo, al igual que en el resto de la industria, se halla en la tesitura de acometer un relevo generacional en sus plantillas. No basta solo con captar perfiles laborales especializados, adaptados a las necesidades tecnológicas, sino también de acometer una labor de formación continua. Según cálculos del Foro, más del 30% de los trabajadores del sector estarán jubilados en 2030. En 2024 se produjo un aumento del 5% de la contratación en un número elevado de empresas del sector. El pasado año, el Foro trabajó en el diseño y desarrollo de cursos formativos y programas de especialización de la mano del Gobierno Vasco, el Instituto Vasco de Aprendizajes Futuros y la EHU.
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