Los 10 retos y oportunidades a los que se enfrenta la economía vasca en 2026Alex Larretxi
La economía vasca afronta 2026 con un tono de moderado optimismo, sostenida por la inercia del empleo y la fortaleza de la demanda interna, pero condicionada por un contexto internacional cada vez más incierto y por tensiones estructurales que limitan su capacidad de crecimiento. Euskadi llega al nuevo año con los deberes macroeconómicos razonablemente hechos, pero con la sensación de estar navegando en aguas cada vez más agitadas.
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Según los datos de Eustat (Instituto Vasco de Estadística), el Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad Autónoma Vasca creció en el tercer trimestre un 2,3% interanual, apoyado en el fuerte dinamismo de la demanda interna, que avanzó un 3,2%, así como en el “buen comportamiento” del consumo y de la inversión.
Desde el lado de la oferta, la construcción (+5,0 %) y los servicios (+2,9 %) lideraron el crecimiento, mientras que la industria (+0,2 %) inició una leve recuperación tras meses de atonía, en un contexto marcado por la incertidumbre comercial y arancelaria.
Previsión para 2026
El Gobierno vasco prevé un crecimiento del PIB del 2,2% en 2025 y un 1,9% en 2026, impulsados principalmente por la fortaleza de la demanda interna, el consumo y la inversión, lo que aportará 2,8 puntos porcentuales al crecimiento en 2025 y 2,3 puntos en 2026. Por su parte, el consumo de los hogares mantendrá un tono expansivo, con un crecimiento del 2,7% en 2025, respaldado por la mejora del empleo y la moderación de la inflación, aunque se prevé una desaceleración gradual hasta el 2,1% en 2026.
El vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, subraya que “las previsiones dibujan un escenario de crecimiento sólido y sostenido para la economía vasca, basado en el empuje de la demanda interna, la fortaleza del mercado laboral y la capacidad de adaptación del tejido productivo, incluso en un contexto internacional marcado por la incertidumbre”. El mensaje institucional es de confianza contenida, consciente de que el margen de error es estrecho.
Ese escenario se apoya, sobre todo, en el empleo. Euskadi mantiene máximos históricos de afiliación y prevé la creación de unos 11.000 nuevos puestos de trabajo en 2026, con una tasa de paro que podría situarse en torno al 6,4 %. Torres insiste en que “la evolución favorable del mercado laboral refuerza la solidez de nuestra economía y sostiene el consumo, la inversión y la recaudación”, y añade que “seguir creando empleo es la mejor garantía de estabilidad económica y cohesión social”. La economía vasca, resume, avanza sin acelerones, pero con paso firme.
“La previsión para 2026 pone de manifiesto la capacidad de Euskadi para crecer sólidamente”
Mikel Torres
. Consejero de Economía, Trabajo y Empleo del Gobierno vasco
Desafíos y retos
Este crecimiento se produce en un entorno incierto y lleno de riesgos, que obligan a identificar con claridad los grandes retos y desafíos que marcarán el año que acaba de comenzar.
Resiliencia ante la incertidumbre global
El primero es la resiliencia frente a un entorno global cada vez más convulso. Euskadi es una economía abierta, industrial y exportadora, y esa fortaleza histórica se convierte hoy en una fuente de vulnerabilidad. La debilidad de mercados clave como Alemania y Francia, la persistencia de conflictos bélicos y el endurecimiento de las políticas comerciales de Estados Unidos condicionan la actividad. El crecimiento del PIB vasco se moderará en 2026 precisamente por la caída de la demanda exterior y la ralentización del comercio internacional, una realidad que obliga a medir la capacidad de adaptación del modelo económico vasco.
Competitividad industrial frente a aranceles
Sectores estratégicos como la siderurgia afrontan el impacto de aranceles que alcanzan el 50%, una barrera que ha erosionado de forma directa su posición en los mercados internacionales. En automoción, otro pilar de la industria, la desaceleración europea y la transición hacia el vehículo eléctrico generan incertidumbre. La industria crecerá en 2026, pero será uno de los sectores menos dinámicos, una señal de alerta para una economía que ha hecho de la fabricación avanzada uno de sus principales motores.
Infraestructuras energéticas adecuadas
La saturación de la red eléctrica se ha convertido en un cuello de botella para nuevos proyectos industriales. Aunque existe un compromiso estatal para ampliar la capacidad, esas mejoras tardarán años y dependen de reformas legislativas aún pendientes, lo que introduce incertidumbre en la planificación empresarial y en la transición energética.
El Puerto de Bilbao es crucial para la economía vasca como motor de riqueza y empleo.
Calidad del empleo y parcialidad laboral
El cuarto reto se sitúa en el empleo, no tanto en su volumen como en su calidad. Euskadi crea trabajo. En concreto, el empleo crecerá un 1,4% en 2025, lo que ha supuesto la creación de más de 14.000 puestos de trabajo a tiempo completo, según el consejero de Economía, Trabajo y Empleo. La previsión para 2026 es crear 11.000 puestos de trabajo, lo que “refuerza la solidez de nuestra economía”, reconoce Mikel Torres.
Arraigo empresarial y captación de inversiones
El Gobierno vasco ha convertido esta estrategia en una prioridad, con recursos públicos destinados a asegurar que empresas consideradas estratégicas mantengan su centro de decisión en Euskadi. Operaciones recientes y otras previstas para 2026 reflejan una política activa de cofinanciación público-privada, reforzada por paquetes de ayudas industriales superiores a los 175 millones. El reto es que ese esfuerzo se traduzca en empleo estable, innovación y capacidad tractora sobre el conjunto del tejido productivo.
Relevo generacional y falta de talento
Euskadi se enfrenta a una oleada de jubilaciones y a una escasez de perfiles especializados. El Gobierno autonómico calcula que en la próxima década serán necesarios 675.000 nuevos trabajadores. Para afrontarlo, se ha apostado por una estrategia integral, impulsando políticas de formación, retorno profesional y la integración de mano de obra extranjera.
“Nuestro objetivo es que ese crecimiento se traduzca en más empleo, más industria y más bienestar para la ciudadanía”
Mikel Torres
. Consejero de Economía, Trabajo y Empleo
Salario Mínimo Interprofesional propio
La reivindicación sindical de un SMI vasco de al menos 1.500 euros ha generado conflictos, huelgas y litigios. Más allá de la cifra, el debate afecta a la competitividad, a los costes empresariales y al modelo social, y amenaza con trasladarse a una negociación colectiva ya tensionada.
Paz social y negociación colectiva
2025 estuvo marcado por conflictos prolongados, especialmente en el metal, y 2026 se presenta con negociaciones clave que afectan a decenas de miles de trabajadores. Empresas y sindicatos coinciden en la necesidad de evitar una escalada de conflictos que dañe la actividad económica.
Productividad y competitividad exterior
El crecimiento, apoyado en el consumo interno y los servicios, no es suficiente a largo plazo. Economistas y empresas insisten en la necesidad de impulsar la digitalización, la innovación y la transición ecológica para recuperar vigor exportador y reforzar la posición internacional de la economía vasca.
Absentismo laboral
El absentismo laboral es una de las asignaturas pendientes del mercado de trabajo vasco. Euskadi presenta tasas elevadas que impactan en los costes y en la organización empresarial. El Gobierno vasco ha incluido estudios específicos para abordar el fenómeno desde las políticas públicas, en un debate que enfrenta visiones distintas entre las empresas y los sindicatos.
La economía vasca en cifras
Peso de la industria
El peso relativo de la industria en el total de la economía vasca, en términos de valor añadido bruto, se cifra en un 23-24% y se mantiene claramente por encima de la que tienen el Estado español y la UE.
Exportaciones
Euskadi exporta más del 30% de todo lo que produce, uno de los porcentajes más altos del Estado. En el acumulado de los diez primeros meses de 2025, las exportaciones retrocedieron un 4,3 %, lastradas principalmente por los productos energéticos (-40,1%).
Mercados clave en el extranjero
Los mercados extranjeros clave para la economía vasca son principalmente países europeos, liderados por Alemania, Francia y el Reino Unido. Destacan también Estados Unidos y China.
Investigación y desarrollo
El gasto en I+D creció un 5,6% en Euskadi en 2024 y alcanzó los 2.114 millones de euros. Esta cifra representa un incremento de 111,7 millones de euros respecto al año anterior. En relación con el PIB, el gasto interno alcanzó el 2,15%.
Así llega Euskadi a 2026, con una economía estable, capaz de crecer y crear empleo, pero rodeada de desafíos que exigen decisiones estratégicas. “La previsión de crecimiento para 2026 pone de manifiesto la capacidad de Euskadi para afrontar la incertidumbre internacional y seguir creciendo de forma estable y sólida”, sostiene Mikel Torres, que concluye que “nuestro objetivo es que ese crecimiento se traduzca en más empleo, más industria y más bienestar para la ciudadanía”. El reto no es solo resistir, sino transformar esa estabilidad en una base sólida para el futuro.