unirá Bilbao y Burdeos

REE citará tras el verano a empresas vascas para que participen en el cable del Golfo

El operado de la red eléctrica pondrá en contacto a las multinacionales que optan al contrato con proveedores de Euskadi

09.02.2020 | 02:21
El cable submarino de fibra óptica construido por Facebook y Microsoft es amarrado hoy en la playa de Arrietara, en Sopela.

El operado de la red eléctrica pondrá en contacto a las multinacionales que optan al contrato con proveedores de Euskadi

BILBAO - Aunque no entrará en servicio hasta el año 2025, el cable eléctrico submarino que unirá Bilbao y Burdeos por el Golfo de Bizkaia sigue quemando etapas. Red Eléctrica de España ha mostrado ya su interés por abrir la puerta del proyecto a proveedores vascos y en ese sentido se reunirá tras el verano con compañías de Euskadi para facilitar su participación. El delegado de REE en Euskadi, Antonio González Urquijo, explicó hace unas semanas a DEIA durante la junta de accionistas de la compañía los tiempos que se manejan para la construcción de la infraestructura.

Las obras comenzarán en 2022 pero la fabricación de suministros podría iniciarse un año antes. En principio, el papel de la industria vasca se centrará en el abastecimiento de componentes eléctricos y electrónicos para la subestación de Gatika, el lugar de la costa vizcaina en el que se conectará el cable con la red. También podría haber participación en la obra civil y la fase de ingeniería.

Sin embargo, solo hay dos fabricantes en el mundo de este tipo de cable, una compañía noruega y otra italiana, y además son las únicas que tienen barcos con las características necesarias para su tendido.

En principio, las dos participarán en el proyecto, ya que la longitud del cable obligará a dividir en paquetes el pedido para no colapsar los centros de producción. La intención de Red Eléctrica es poner en contacto a los proveedores vascos con las empresas que se adjudicarán el concurso público y que busquen fórmulas de colaboración.

Como paso previo se cerrará una agenda de reuniones de REE con las compañías de Euskadi que tienen capacidad para participar. Esos encuentros se producirán entre septiembre y octubre, según confirmó Antonio González Urquijo.

Las opciones para las empresas vascas son elevadas. Primero porque el sector vasco de componentes eléctricos está muy bien posicionado en el mercado. Pero además lo más lógico es que los adjudicatarios de la licitación apuesten por suministradores locales para evitar el sobrecoste que supondría el transporte de los componentes hasta Euskadi. El proyecto tiene un presupuesto de casi 1.750 millones de euros, de modo que las expectativas generadas son muy altas y el Cluster vasco de la Energía está siendo en estos momentos informado por REE de todos los movimientos que se producen.

Aunque están implicadas dos administraciones públicas, la española y la francesa, y habrá por tanto dos licitaciones, el Gobierno central asumirá la mayor parte del presupuesto al ser el país más beneficiado por la interconexión por el Golfo de Bizkaia. La aportación de España será de 647 millones frente a los 525 millones de Francia.

La Comisión Europea ha concedido una subvención de 578 millones al proyecto, la más alta jamás otorgada a un proyecto de infraestructuras eléctricas, lo que da medida del interés de Bruselas en el cable por el Golfo de Bizkaia. La tarta a la que optan las compañías vascas tiene unas dimensiones notables, las más elevadas del proyecto una vez restado el protagonismo de las adjudicatarias del contrato.

perspectivas de futuro Red Eléctrica pondrá en contacto a las multinacionales que liderarán el proyecto con las compañías vascas que pueden fabricar parte de los componentes necesarios para la operación. De modo que no solo se conseguirá ejecutar la infraestructura con cierto acento vasco, además los grandes actores del desarrollo de estas infraestructuras a escala global conocerán de primera mano las capacidades del sector de componentes eléctricos de Euskadi y se generarán las condiciones para que consoliden su relación de cara a otras actuaciones.

La CAV está muy bien posicionada en esta materia con compañías del tamaño de Ingeteam, Ormazabal, Arteche y Mesa. No se puede descartar asimismo que alguna empresa vasca se encargue del diseño de la fase de ingeniería civil y desde luego lo más probable es que compañías vascas se ocupen de las obras de construcción de la subestación eléctrica en las inmediaciones de la central de Lemoiz que inyectarán la energía que se recibirá de Francia con la red eléctrica peninsular.

Se mejorará de este modo la interconexión del Estado español y Portugal con el resto de Europa. Cuando entre en funcionamiento el cable eléctrico submarino por el Golfo de Bizkaia, España duplicará su capacidad de intercambio eléctrico con Europa y alcanzará los 5.000 megavatios (MW). No solo se mejorará la calidad del suministro, también se potenciará el uso de energía renovable ya que habrá más capacidad para inyectar los excedentes de producción al sistema eléctrico europeo. De forma paralela, se abaratarán los costes energéticos de la industria vasca, que mejorará su competitividad frente a sus rivales en franceses y alemanes.